Apuntes de la historia política de Nicaragua

Mi teoría es que lo más dañino de la política española durante la conquista, fue que desde entonces los políticos más corruptos se asentaron en Nicaragua. Aquí ni siquiera cabe la palabra descubrimiento, porque es una ofensa a nuestra historia precolombina. Desde 1502 el posicionamiento de gobernadores o regidores españoles profundizaron sus raíces y dejaron como legado a sus hijos criollos y al sistema político de la época, al pensamiento divisionista y el deseo profundo de acceder al poder y no soltarlo.

En 1821 fue la independencia de Nicaragua y su anexión al imperio mexicano de Iturbide, luego su separación, pasando por el intento fracasado de crear una sola nación centroamericana. Hasta que Nicaragua se declara República Independiente en 1838. Pero esto no significó progreso porque existía una fuerte división entre la descendencia directa española y los criollos aliados con los ciudadanos originarios, dando paso a que Granada y León fuesen los centros políticos, alternándose el título de capital de Nicaragua. En un país dividido desde sus inicios, el estira y encoge dio paso a un Estado fallido, lleno de conflictos; tanto que un bando para vencer al otro contrata mercenarios estadounidenses (filibusteros) para que les ayude a derrotar a los granadinos. Oviamente que este contrato no es directo, se hace otorgando permisos al empresario Byron Cole para que aprovechara a Nicaragua como un paso de sus embarcaciones; este a su vez establece relación con William Walker, quien no solamente intenta dar seguimiento al proyecto, sino que se atribuye la Presidencia de Nicaragua aprovechando la eterna división de nuestros políticos.

Posterior a la expulsión de William Walker, se establece un periodo de gobierno donde los conservadores (granadinos) toman el poder y lo mantienen por 30 años; en 1893 José Santos Zelaya llega al poder por medio de la conocida Revolución liberal; sin embargo, a pesar del inmenso beneficio y empuje económico que significó para Nicaragua, se quedó en el gobierno durante 16 años. Luego se suceden movimientos de protestas por parte la oposición y Zelaya cae en desgracia ante el gobierno de Estados Unidos, lo que le cuesta su salida del poder.

Se da un periodo poco conocido en Nicaragua. Entran en escena personajes como José Madriz, Juan José Estrada, Luis Mena Vado, Adolfo Díaz, Emiliano Chamorro, Diego Manuel Chamorro, Sebastian Uriza, Adolfo Díaz —segundo mandato—, José María Moncada, Juan Bautista Sacasa, Guillermo Sevilla Sacasa, Carlos Alberto Brenes Jarquín, Anastasio Somoza, en esta mescolanza de apellidos de alta alcurnia aun muchos viven y creen y confían en estas familias y hasta le rinden cultos.

Con la llegada de Anastasio Somoza García se establece otra dictadura derechista desde 1934 hasta 1979; después una dictadura izquierdista con el FSLN desde 1979 hasta 1990, y desde 2007 a la fecha 2021.

Desde que Nicaragua fue proclamada República Independiente en 1838 han pasado 183 años, de los cuales solamente han existido algunos oasis de paz, muy rara cosa de verse en Nicaragua. Los años de dictadura, tomando en cuenta los 30 años de dominio conservador (la cual puede ser inclusive no considerada dictadura), han sumado 99 años; los 84 años restantes no necesariamente significan años de paz, pero sí de organización cívica, cambios de poder entre gobernadores interinos y presidentes electos; persecuciones, asesinatos, envenenamientos, atentados; es decir, la tranquilidad no es algo de la que nuestra gente pueda sentirse orgullosa. Hoy, bajo la dictadura de la familia Ortega-Murillo la incertidumbre y el miedo cabalga los costados de nuestra querida tierra; la voz de las armas resuena más que la voz de nuestra gente; hoy las balas eligen a un dictador y no el pueblo mediante sus votos.

Nicaragua, que se erige como el país más grande de la América Central y que fuera en los años 60 del siglo pasado la potencia económica de la región, un país con muchas promesas en ese entonces, se convirtió en la vergüenza centroamericana, en la molestia de la región, en el factor de retraso económico. Es el mismo país que defendemos y que buscamos como liberar de la mano explotadora. Pero la esperanza de acuerdo con la historia no es alentadora; político que va llegando viene con la idea de permanecer en el poder, o dejar en el poder a su familia o en su mejor caso a un amigo; la auténtica democracia aún es un sueño.

Como nicaragüenses heredamos el veneno de la política corrupta de la España de ese entonces y nos quedamos con ella eternamente. Luego llegó el veneno de la corriente marxista-leninista y un bajo porcentaje abrazó esa idea que no se ajusta a nuestra América Latina y trajo más desgracias a Nicaragua. La defensa del gobierno de turno a ese pensamiento significó más de 180 mil víctimas entre muertos y lisiados; esto en contexto de guerra, en tiempo de “paz” el gobierno sandinista asesinó a más de 450 personas por expresarse en las calles y reclamar libertad.

Dios nos ayude y se compadezca de todos los nicaragüenses; nos ilumine y nos dé sabiduría para que nuestros futuros gobernantes vengan con ideas de paz, libertad y democracia; que trabajen para la gente, les brinden seguridad, salud, educación y trabajo, sin olvidar que hay que cuidar al empresario también, que es el que abre fuentes de empleo y da crecimiento al país. Que los políticos no piensen perpetuarse en el poder; que entiendan que en la diversidad de pensamiento hay soluciones; que tanto vale el rico como vale el pobre; que sepan que la incorporación del país en este mundo más globalizado y tecnificado necesita de personas conocedoras del contexto mundial, y los detalles internos del país. Sí, que Dios nos ayude.

El autor es presidente de la Diáspora de Nicaragua – California.
www.diasporanicaragua.org
[email protected]

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