¿Qué tan largo llegará el chinandegano Ismael Munguía?

Ismael Munguía ha sido un joven que ha abierto su camino a base de determinación y terquedad, pero también de talento y habilidades

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Es difícil ser indiferente al juego de Ismael Munguía, el energético jardinero central de la Selección Nacional que pertenece a la organización de los Gigantes de San Francisco, categoría Clase A alta.

En el Preolímpico en Florida, Munguía fue el jugador de mejor desempeño. Atrapó todo lo que se movía en el outfield, corrió como corsario desbocado y bateó para un astronómico .500 (12-6) de average.

Pero más que eso, mostró una calidad por encima de los demás jugadores. Parecía en su liga frente a lanzadores de gran velocidad y recursos, mientras trataba de contagiar con su excitante juego.

Debido a su entusiasmo e inmadurez, Ismael desea estar en todas las jugadas, incluyendo las que no le corresponden a él, pero es mejor que tengan que frenarlo y no tener que empujarlo. Él está en todo.

Desde que fue firmado en 2016, Munguía no ha hecho sino abrir los ojos de quienes deciden en los Gigantes, pese a que nunca ha sido valorado como un prospecto de alto nivel. Él se ha abierto paso a fuerza.

Cuando debutó en la Liga de Verano de Dominicana, el promedio fue .274 (237-65) y luego en 2017, saltó a la Liga de Novatos de Arizona y ahí bateó .331 (142-47) con un jonrón y ocho bases robadas.

En 2018 se elevó hasta un respetable .345 (58-20) en la misma liga de novatos y fue ascendido a Clase A media. Ahí bateó .226 (133-30) y en 2019 repitió en ese mismo circuito y mejoró a .286.

La pausa del 2020, por la pandemia, detuvo su proceso de desarrollo, pero el nica está de regreso este año y acumula .299 (sin incluir los juegos de ayer) con las Esmeraldas de Eugene, en categoría Clase A alta.

En su carrera, que incluye cinco campañas, tiene average de .286 (1,025-293) con cuatro jonrones y 35 robos. Es decir, es un jugador orientado al bateo de contacto, no de jonrones, pero no roba muchas bases.

Esto no deja de llamar la atención, porque Munguía corre bastante, pero por lo visto no se siente atraído por estafar colchonetas. Su mejor cifra es de 13 asaltos en 18 intentos en 2018 en Clase A media.

Aún así, su juego crece día a día y con su bate, defensa y brazo, se ha abierto camino en los Gigantes, a pesar de no ser objeto de grandes elogios de parte de los expertos en la proyección de jugadores jóvenes.

Munguía tiene 22 años y a pesar de no estar habituado a los reconocimientos, sino a dar pelea por su lugar y crecer pese a las dudas, va en ascenso con determinación. ¿Llegará a las Grandes Ligas?

Esa es su meta, las Grandes Ligas. Y junto a la evolución de sus habilidades, también ha fortalecido su mente y su optimismo respecto al futuro, pero el camino todavía está largo. Eso sí, él cree que puede.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR 

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