Juana María Mendoza Zepeda, de 39 años, la nicaragüense que fue asesinada presuntamente por el ecuatoriano Miguel Ángel Castillo Sigüenza, de 29 años, en un cuarto de un hotel en Guayas, Ecuador, fue sepultada en el cementerio de Santo Tomás, Chontales, el miércoles pasado.
Angely Mendoza expresó escuetamente que lograron repatriar el cadáver de su mamá y pudieron enterrarla en Santo Tomás.
“Como familiares queremos que ese hombre pague con todo el peso de la ley. No estoy al tanto de cómo va el proceso porque es otra pariente que está en comunicación con las autoridades ecuatorianas”, dijo la hija de la víctima.
Mendoza Zepeda llegó al Aeropuerto José Joaquín Olmedo de Guayaquil, luego se trasladó al cantón El Triunfo, en Guayas, donde concretó su encuentro con el ecuatoriano con quien pasó 21 días en el hotel Bulu Bulu.
Fue el 3 de mayo que Castillo Sigüenza asesinó a la chinandegana, a quien había conocido primero por redes sociales y habían mantenido comunicación por un año. El sujeto hasta arregló la escena del crimen para aparentar que Mendoza se había suicidado.
Los investigadores junto al cadáver encontraron una carta en la que se entendía que el motivo de su decisión había sido una decepción amorosa; sin embargo, había interrogantes: «¿Cómo hizo después de muerta para envolverse en una sábana? ¿Dónde estaban sus documentos, dinero? ¿Por qué estaba el estuche de su celular, pero no el dispositivo? ¿Y una computadora que intentó vender, según los empleados?», cuestionó el fiscal del caso, César Peña, en una entrevista con el diario Extra de Ecuador.
Se trata de un asesinato
Las autoridades remitieron el cadáver a la morgue del cantón Milagro, pero por las dudas del investigador solicitaron el traslado al Laboratorio de Criminalística de Guayaquil, donde se confirmó que se trataba de un asesinato.

También el resultado arrojó que no había residuos de las pastillas encontradas en la escena del crimen, sino una hemorragia interna en el cráneo por un golpe fuerte.
Ante estos resultados, los investigadores iniciaron a hacer entrevistas a los empleados del hotel y a contactar a los familiares en Nicaragua.
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Este caso se manejó con tanto hermetismo para evitar que el asesino escapara; sin embargo, los familiares una vez que se enteraron de la tragedia, empezaron a hacer sus averiguaciones y hasta denunciaron el caso ante medios locales.

Según algunos testigos, la nicaragüense al parecer se había quedado sin dinero, porque a los empleados preguntó dónde compraban oro y dónde podía vender su laptop.
El fiscal Peña reveló que no sabían dónde se encontraba el asesino porque no tenía una residencia fija, lo que impedía su captura; no obstante, lo único que tenía activa era su cuenta de Facebook, donde después de unas semanas ofreció la laptop y celular de Mendoza Zepeda y fue ahí cuando lograron capturarlo. Ahora es procesado por femicidio.