NOM, son las siglas del “Nuevo Orden Mundial” que se presenta como directrices o forma de vida, que se ha venido gestando desde los años 50 pero tiene su auge en los años 90 con la caída del muro de Berlín y el fin del comunismo soviético, como producto de la guerra fría. Este es un movimiento global, que se caracteriza por ser de una élite financista, muy reducida del 1 %. El objetivo de este ensayo es que usted querido lector despierte, actúe, resista y proponga un cambio. No podemos quedarnos sentados esperando, que un grupito nos elimine, independientemente si eres conservador, sandinista, liberal o nada, creyente o no. El NOM es un grupo que maneja el monopolio mundial en lo económico y que ahora más que nunca el manejo de lo político. En los años 50 o 60 su agenda apenas se dejaba asomar.
A este grupo, en la actualidad se le ha empezado a nombrar el “Estado Profundo” por los geopolíticos, tiene tentáculos donde sea —han actuado “bajo la sobra”— así expresado por Daniel Stulin. Son un pulpo que tiene influencia y poder en cinco áreas importantes: lo económico-financiero, lo socio-cultural, medioambiente y recursos naturales, la política, y las tecnologías convergentes-comunicaciones. Sus reuniones anuales eran al inicio secretas, silenciosas. Su éxito fue montarse en el tren de la globalización, como un fenómeno que nació de los países en Estado-Nación, pero ahora con otra realidad geopolítica, han creado lo que se denomina globalismo, como una ideología que se reviste de muchos matices.
Su objetivo general es la reducción de pobres, montado en los objetivos de desarrollo sostenible o conocidos más popularmente como Agenda 2030. Es realmente un “reseteo cultural” una reingeniería o reinicio del mundo, borrando lo que no les conviene y programando un mundo a su medida. Esta agenda no es consensuada o libremente aceptada, es totalmente impuesta que viola la soberanía de los países. La agenda 2030, fue propuesta inicialmente por David Rockefeller (magnate) en 1994 en la Conferencia de Población y Desarrollo, donde se planteó que el gran problema mundial era la superpoblación, y que ese exceso de personas entorpece el medioambiente, la riqueza, la igualdad, la calidad de vida etc.
Los ODS supone ser una agenda en la que toda la población se involucre, sin embargo en su elaboración solo fue consultada por una encuesta de alto nivel, la población mayoritariamente no sabe qué implica dicha agenda. Esa lista de objetivos es en resumen el obligatorio cumplimiento de todas las convenciones que ha dictado la ONU, tales como la Convención de Daca (legalización de la homosexualidad), Cumbre de Bucarest (aprobación del aborto), Conferencia del Cairo (derechos sexuales y reproductivos), la de Pekín (aprobación de la ideología de género), la Carta de la Tierra en 1993 que plantea una ética moral atea, y supone la implantación de una única religión mundial como es el ecologismo. Lo aberrante de todo esto es que son una élite que pretende imponer un estilo de vida para el resto muy distinto a la que ellos viven.
Se incubó en el Foro Económico Mundial, lugar donde se deciden los destinos del mundo, organización privada y no elegida por los Estados-Nación. La pandemia, pretexto para resetear a la humanidad. Se trata de globalismo versus patriotismo. ¿Qué haremos?
La autora es abogada.