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Una vez más se confirma que las grandes hazañas, esas que garantizan la perdurabilidad en el tiempo, no pertenecen necesariamente a los astros, sino a quien está preparado para cuando llega la oportunidad.
Eso se apreció el domingo en Claudio Hernández, lanzador muy dispuesto, pero de repercusión muy modesta en el beisbol nacional, mientras forjaba un Juego Perfecto con los Dantos ante los Leones, vencidos 1×0.
Nacido hace 28 años en San Francisco Libre, Hernández tiene marca de 25-12 y 3.78, más 22 salvados, en su carrera con los Dantos, iniciada en 2014 con 6.20 en efectividad. Luego tuvo 5.75 y 6.84 en sus siguientes dos campañas.
En 2017 registró su mejor desempeño, al concluir con 4-2 y 1.23, más seis salvamentos. En 2019 también consiguió un buen año con 7-2 y 2.53, más cuatro salvados. El año pasado mostró cierta la fragilidad con 4.70.
Sin embargo, este domingo logró zafársele al anonimato y se convirtió en la principal figura del torneo, en medio de una jornada con muchos detalles históricos a su alrededor. Él fue la figura cumbre.
Hernández manejó la zona de strikes con la precisión de un tecladista: fue donde se lo propuso con sus envíos, en momentos alteró los ángulos y cambió las velocidades, hasta sacar de balance a sus rivales.
Uno a uno se deshizo de los 21 oponentes, con cinco ponches, diez rolas, tres elevados a los jardines y otros tres en el infield, lo que indica también que sus compañeros hicieron la parte que les correspondía.
Pero claro, el protagonista principal fue Claudio, quien ejecutó los envíos correctos, a la altura precisa y al sitio más conveniente, frente a una de las baterías más explosivas de la actual campaña (.288).
Este León no tiene a Ariel Delgado, Julio Medina o Arnoldo Muñoz, pero Norlando Valle, Enmanuel Meza, Arnol Rizo, Marvin Martínez y Oscar Cortés conforman uno de los line up más respetables.
Y como sabemos, el juego fue a siete episodios porque así lo establecen las reglas del campeonato. Y aunque nadie sabe lo que pudo ocurrir en dos innings más, si fuera fácil hacerlo en siete innings, habría más perfectos.
Sin embargo, es una obra de mucho mérito para Hernández, quien consciente de su labor, tuvo que lidiar con un marcador apretado que le había reducido su margen de error en ruta a su gran proeza.
Hernández es solo el quinto lanzador con un Juego Perfecto desde que juega beisbol de Primera División (1970), pero está documentado que el primer trabajo de esa magnitud se logró hace 81 años.
Alfonso Noguera Solórzano, del San Fernando, tiró el primer Juego Perfecto en el beisbol nacional, el 17 de marzo de 1940 ante el Granada con marcador de 8-0 en nueve innings, en la liga de más alto nivel en el país.
Doce años después, el 27 de enero de 1952, Alejandro “El Toro” Canales, del Cinco Estrellas, le tiró perfecto 8×0 al Camisas Venus en nueve episodios. Ese mismo año, Canales venció 5-2 a Cuba en el Mundial de La Habana.
Luego hubo que esperar 29 años para presenciar otra hazaña de ese nivel. Esta llegó el 14 de junio de 1981 por medio de Emir Darce, del Corinto, 10×0 sobre Boaco, en jornada de ocho innings.
Diez años más tarde, el 6 de enero de 1991, Asdrudes Flores, trabajando para Chinandega, lanzó perfecto 5×0 al equipo de Estelí, en ocho innings, aunque el juego estaba pactado a siete episodios, pero se fue a extra innings.
El 3 de abril de 2011, Boanerges Espinoza del Chinandega logró su proeza 5×0 contra Boaco en siete entradas, para convertirse en el tercer tirador del Chinandega en alcanzar la cima desde la colina.
Y el penúltimo lanzador en edificar una proeza de esa dimensión es José David Rugama de los Toros, quien lo logró 11×0 ante el San Fernando, el 10 de marzo del 2018, en siete episodios.
Ahora, lo hizo Claudio, quienes ha emergido desde las sombras con la faena soñada para todos los lanzadores.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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