Un militar de 34 años, quien era chofer escolta de un coronel del Ejército de Nicaragua, se declaró culpable esta semana del delito de abuso sexual ante la juez Segundo Especializado en Violencia de Managua, Aleyda Irías Mairena.
El reo antes de aceptar su culpabilidad logró a través de su abogada Estelvina Sobalvarro, un acuerdo con la Fiscalía que le permitirá pasar siete años en la prisión y no 19, si en el juicio hubiera sido declarado culpable de los tres delitos que le imputaba la Fiscalía.
Como parte del acuerdo, la Fiscalía prescindió del ejercicio de la acción penal por lo que hace al delito de explotación sexual, pornografía y acto sexual con adolescente mediante pago.
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“Pido se acepte únicamente la calificación definitiva acordada como constitutiva del delito de abuso sexual y violencia psicológica, y se imponga la pena de siete años de prisión”, solicitó la representación del Ministerio Público.
Sentencia por debajo de la ley
Los siete años de prisión a lo que será sentenciado el reo confeso, según el acuerdo alcanzado con la Fiscalía, está muy por debajo de los 12 años que establece el Código Penal como pena única que debe ser impuesta a quienes cometen abuso sexual en perjuicio de niño, niña o adolescente.
En la resolución donde la juez Aleyda Irías hace el control de legalidad al acuerdo alcanzado entre las partes, también se ordena que la victima, quien es hija del coronel, reciba atención psicoterapéutica.
La asistencia especializada ordenada por la juez Aleyda Irías es para que la víctima “logre conseguir una vida libre de violencia con plena igualdad de género, sin discriminación alguna y donde ninguna mujer es inferior a un hombre”, según lo resuelto por la autoridad judicial.
Hechos acusados
Los hechos por los cuales el exchofer escolta de un coronel de la institución castrense se declaró culpable, acontecieron entre el 15 de agosto de 2015 y marzo de 2017, según la acusación que en enero del año en curso presentó la Fiscalía.
Las agresiones del chofer escolta comenzaron cuando la víctima tenía 12 años. El primer abuso sexual sucedió cuando la menor salía de su habitación y el ahora reo confeso la sujetó del brazo y la besó en contra de su voluntad, refiere la acusación del Ministerio Público.
En esa primera vez la menor en señal de rechazo al agresión del chofer escolta se lavó la boca, este después la siguió a la sala de la casa donde siguió con el abuso sexual, según la acusación fiscal.
Los abusos sexuales por parte de Cruz Herrera se repitieron nuevamente en enero del 2016 y octubre de ese mismo año, siempre en la casa de la víctima, refiere la acusación fiscal.
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En marzo del 2017, Cruz Herrera fue mandado por su jefe a recoger a la menor a su colegio porque del centro escolar reportaron que la niña estaba enferma; esta situación habría sido aprovechada por el acusado para abusar nuevamente de la víctima.
“Cuando iban rumbo a casa el acusado Cruz Herrera detuvo la marcha de la camioneta, sacó su teléfono celular y buscó material pornográfico (videos) para después obligar a la menor a que sostuviera en sus manos el aparato telefónico, mientas él se masturbaba con una mano y con la otra se tocaba su arma de reglamento (pistola)”, se narra en la acusación de la Fiscalía.