Conversación entre don Anastasio y don Daniel

Un amigo de pupitre me recomendó que simulara una conversación entre don Tacho y don Daniel, pero antes de hacerlo aclaro por transparencia que fui funcionario del Banco Central (BCN) y le tenía cariño personal a don Tacho sin tener relaciones de política con él, pero que le tengo menos cariño a don Daniel.

Don Tacho: Mi padre, mi hermano y yo, contribuimos con estabilidad, paz y buenas políticas económicas y sociales, a construir un país moderno y próspero con crecimiento y la primera clase media que tuvo Nicaragua, y que estaba comenzando a salir de la pobreza.

Impulsamos buenas leyes laborales, creamos el Seguro Social, establecimos el salario mínimo, construimos carreteras y puertos; ampliamos la electrificación e integramos la Costa Atlántica al resto del país con Nueva Guinea, la carretera al Rama y la primera carretera de todo tiempo a Puerto Cabezas que ahora le pusieron Bilwi. No creo que don Rigoberto que, bajo Zelaya, recuperó en 1894 la Mosquitia de la Rubia Albión esté muy contento.

Manejamos bien la economía y teníamos instituciones como el Banco Nacional, el Infonac que, en sus buenos tiempos, contribuyeron a nuestro desarrollo, el Crédito Rural y su sucesor Invierno que daban crédito y asistencia técnica de primera en las zonas rurales con pobreza. El BCN que era admirado no solo aquí sino en el exterior y que además tenía programas de apoyo técnico y financiero y becó a profesionales de primera que se regaron por el país.

Estábamos a punto de despegar a una segunda etapa donde la situación económica ya nos permitía mayor y mejor gasto social para reducir aún más la pobreza, pero usted y sus secuaces no lo permitieron.

Reconozco que mi familia y yo cometimos varios errores de los que no estoy orgulloso y pido disculpas, pero el hecho que usted y sus secuaces estén vivos y que los que han muerto han sido por enfermedad o vejez atestigua que no fuimos sanguinarios ni los mandamos a matar como ustedes lo hicieron conmigo. Si a la Guardia a veces se le pasó la mano fue sin nuestra orden, pero no como ahora que la represión la dirige usted como declaró la semana pasada en Costa Rica un antiguo compinche y operador suyo.

Existían debilidades institucionales, pero respetábamos al Poder Judicial que en ese entonces tenía magistrados independientes de primera y no les dictábamos ni interferíamos en sus decisiones.

No mandábamos a los empleados públicos a las calles. Si les pedíamos que nos acompañaran en actos políticos no les pasábamos tarjetas, ni había represalias ni despidos a los que estaban en contra mía como lo hacen estos días como reportó Confidencial lo cual es una vergüenza. Varios me insultaron pero no les pasó nada y siguieron en sus puestos antes de participar de buena o mala fe en su gobierno.

Hablando de Confidencial, ni yo ni mi familia tuvimos nada que ver con el infame asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro como algunos nos achacaron. Pero ya sabemos, aunque algunos no lo quieren admitir, quienes son los culpables.

Pero usted y sus secuaces destruyeron lo bueno que construimos y quintuplicaron nuestros errores.

Según me informan destruyó la institucionalidad del país y ya no queda ninguna de prestigio.

En lo económico el ingreso por habitante en dólares actualizado por inflación es hoy 32 por ciento menor del que yo dejé en 1978 y los salarios menos de la mitad.

El salario mínimo apenas cubre el 80 por ciento de la canasta básica.

Nunca entenderé como se vendieron y les creyeron que serían un gobierno democrático y solidario de los pobres. A su favor me cuentan que ha mejorado la infraestructura del país, y mantenido la estabilidad macroeconómica que nosotros iniciamos.

Por otra parte es una paradoja que después de nuestra independencia de España, Inglaterra, y de mi abrogación del tratado Chamorro-Bryan usted se vendió y se volvió dependiente de Rusia, Cuba y Venezuela

Le menciono todo esto sin rencor para que los chavalos que no conocen la historia sepan la diferencia entre el gobierno de mi familia y el suyo.

Además, como bien nacido que soy, le aconsejo que se retire antes que lo saquen como a mí, aunque en mi caso hubo una conspiración interna, internacional y financiera de gran peso y no la que usted está inventando.

Don Daniel: Siendo yo Comandante y vos apenas General te voy a tratar no como usted sino como subalterno. Pero sí reconozco mucho de lo que decís.

Comencé con idealismo, pero en el camino me enredé y me enredaron. No sé, ni sabía de la importancia de la institucionalidad, ni como se debía gobernar y darle prosperidad al país. He cometido muchos errores, pero en recompensa ahora soy multimillonario. Pero te garantizo que tu asesinato no fue idea mía sino de otros que no puedo mencionar.

Te agradezco tu consejo y me retiraré en enero del 2022. Pero, por si las moscas y para que no me pase como a vos, dejaré en el poder a mi esposa en el entendido que después se lo deje a nuestros hijos.

El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.

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