SOLO PARA SUSCRIPTORES.
Aun cuando sus tropiezos en los playoffs le provocan una hendidura en su perfil, Aroldis Chapman registra una importante carrera en las Grandes Ligas, hasta el extremo de convertirse en uno de los cerradores más intimidantes de la historia.
Los batazos de Rajai Davis de Cleveland, (2016), José Altuve de los Astros (2019) y Mike Brosseau de los Rays (2020), son la mancha de sopa en el matel, aún así, Chapman es uno de los relevistas que cualquier mánager desearía tener al final de un partido.
Chapman trabaja para 2.40 en postemporada, con 10 juegos salvados y sus 62 ponches en 41.1 innings, le dan una frecuencia de 13.5 “fusilados” por cada nueve episodios. Aún así, aquellos batazos tienen mucho peso en su currículum.
Y como todos sabemos, desde su debut en las Ligas Mayores en 2010, el poder en sus disparos ha sido la carta de presentación del “misil cubano”. Aquel año registró 2-2 y 2.03, con 19 ponches en 13.1 innings saliendo desde el bullpen de los Rojos.
A partir de 2012 fue instalado como cerrador. Y en cada una de sus siguientes ocho temporadas, Aroldis registró por lo menos 32 salvamentos, con la excepción de 2017 (22), cuando fue afectado por lesiones.
En 2016, Chapman llegó a registrar envíos de hasta 105 millas por hora, lo que constituye un récord. Y esa fuerza la ha acompañado siempre con una frecuencia ponchadora salvaje de 15 “abanicados” por cada nueve episodios.
Ese año (2016) pasó de los Rojos a los Yanquis, y en una movida genial, fue luego trasladado a los Cachorros, antes de volver a los neoyorquinos en 2017, para reunirse con Gleyber Torres, el jugador cedido por Chicago en el cambio.
Y pese a los tropiezos en la postemporada, Aroldis ha sido un lanzador de gran consistencia en los Yanquis, dispuesto siempre a trabajar seguido y hasta en múltiples innings, con todo y que su poder parecía ir en un declive natural.
El punto más alto en la velocidad de Chapman fue 2016, cuando llegó a 101.2 millas promedio. Hizo envíos de hasta 104 y 105, sin embargo, el promedio fue 101.2. Y el más bajo, 2020, cuando lanzó a 98.0 millas.
No obstante, el Aroldis de este 2021, ha iniciado a todo vapor. Hasta los duelos del jueves, el cubano tenía 1-0 y 0.00 después de seis innings en seis juegos, con tres salvados y 16 ponches en ese trayecto.
Es decir, que de 18 bateadores que ha puesto fuera, 16 han sido ponchados. Eso es una exageración. Y la explicación, es que su recta ha recuperado vigor, pero además, ha agregado el splitter a su arsenal.
El promedio en la recta de Chapman este año, es de 99.4 millas, lo más cercano a las 100.1 que registró en el 2017. La noche del jueves ante Cleveland, hizo disparos de hasta 101 millas, pero las 99.4 es el promedio.
Ahora, aunque el splitball ha estado siempre en su repertorio, no lo usaba porque no lo creía necesario. Se defendía con recta y slider. Y entre el 2010 y 2018 nunca lo utilizó. El año pasado, lanzó tres.
Este año ha usado seis splitfingers (lanzamiento de dedos separados) y con ella ha ponchado a cinco bateadores. Lo lanza a 90 millas, lo cual es una exageración y se mueve hacia los pies del bateador.
El splitter es parecido al sinker en su movimiento, pero más cercano al cambio de velocidad. José Ariel Contreras fue maestro de ese envío y al parecer ha ayudado a Chapman, el misil cubano que se está renovando para seguir brillando.
Ahora habrá que esperar si esta vez ajusta cuentas en la postemporada.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
SOLO PARA SUSCRIPTORES.