Las dirigencias de las dos plataformas principales de la oposición, Alianza Ciudadana y Coalición Nacional, se hubieran lucido en la conmemoración del tercer aniversario de la rebelión democrática de abril de 2018, si al menos hubieran anunciado el comienzo de las pláticas para acordar la unidad contra la dictadura.
La unión opositora se puede lograr en cualquier momento, siempre y cuando no sea demasiado tarde. Pero efemérides como la de abril son particularmente propicias para presentar logros básicos como el de la unidad, para darle al pueblo que quiere libertad y democracia una gran esperanza y la certeza en la posibilidad de derrotar a la dictadura, la enemiga común de todos.
Entendemos que es muy difícil lograr la unidad o alianza de partidos, movimientos, grupos y personas que son tan diversos por sus intereses y por su particular modo de ver la realidad actual y el futuro de Nicaragua.
Pero lo difícil no es imposible. Difícil es algo que presenta dificultades superables en tanto que imposible es lo que no se puede lograr, lo cual no es el caso de la gran unidad opositora. Esta no es imposible porque lo que impide lograrla es una dificultad subjetiva, es falta de comprensión de la necesidad vital de unirse, es falta de voluntad para poner el interés y el objetivo común encima de los prejuicios, desconfianzas, modos de ver las cosas e intereses de cada quien.
“¿Será que es mucha la gente que todavía no comprende la necesidad de la unión? ¿Será que no ha calado bien en algunos lo que nos espera a todos, si no se realiza a fondo una Alianza verdaderamente patriótica y desinteresada?”, escribió Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en el editorial de LA PRENSA del 25 de mayo de 1966.
Agregó el Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua, que “La palabra DESINTERESADA tiene aquí una importancia muy grande, porque debe haber desinterés personal en toda unidad patriótica para que brille solamente el interés de la Patria”.
Esto fue escrito y publicado un año antes de que comenzara la etapa más cruel y sangrienta de la dictadura somocista, la del general Anastasio Somoza Debayle que duraría 13 años más.
Pero “hay que insistir siempre en la unión”, recomendó el doctor Chamorro Cardenal en el título de aquel editorial. Y él personalmente insistió siempre y de manera ejemplar, hasta que lo asesinaron el 10 de enero de 1978 en el centro de Managua.
Ahora también hay que insistir en la búsqueda de la unidad opositora contra la dictadura. Esta no hace distingos de ideologías ni de figureos políticos de quienes se le ponen enfrente y a todos los castiga por igual. Y los seguirá castigando más y más, mientras los dirigentes de las dos plataformas opositoras no entiendan que deben unirse para tener mejor posibilidad de sacar del poder a la oprobiosa dictadura.