Dentro de algunos años, cuando alguien te llegue a preguntar ¿dónde estuviste para el 19 de abril? ¿Cuál sería tu respuesta? Para muchos esa respuesta quizás sea una de poca importancia, ya que no participaron en la convocación de protesta en contra de la reforma al INSS el día anterior y, por lo tanto, no fueron insultados ni golpeados por la turba de la Juventud Sandinista, los cuales algunos ya dejaron de ser “joven” hace tiempo, o por los agentes de la Policía Nacional. Muchos dirán que vieron esos sucesos a través de la televisión o las redes sociales y que llegaron a sentir descontento hacia el gobierno por reprimir a quienes simplemente estaban ejerciendo su derecho constitucional a la protesta.
Pero el 19, cuando las cosas empezaron a escalar y las primeras víctimas cayeron, ¿lo recuerdas?
Los nombres que empezaron a conocerse quizás no eran de mucha importancia aún, pero seguramente muchos veían con fija atención lo que estaba sucediendo, comentando a otros su desacuerdo con la forma en que el Gobierno estaba manejando la situación. Seguramente veían como los universitarios luchaban en contra de los represores, y como piedras, morteros y cócteles molotov cruzaban de un lado de la trifulca mientras bombas lacrimógenas y balas volaban hacia el otro.
¿Recuerdan ver esos momentos hasta que el Estado mandó a silenciar a los medios y cuándo la vicepresidenta lanzó su primero de muchos apodos —“minúsculos”—?
Quienes vivieron ese 19 en carne y hueso lo recordarán siempre como el inicio de una etapa histórica y el inicio de una vida llena de dolor y sufrimiento. Para ellos, siempre será el día en que Nicaragua dijo “basta”.
¿Y qué del después? De las marchas, los tranques, la pregunta de ¿cuál es la ruta?, y la demanda de que finalmente se vaya… ya saben el resto.
Todo eso lo asociamos con el 19 de abril porque es la fecha que reside en nuestra mente sin importar donde nos encontrábamos. Es cuando las primeras madres lloraron a sus hijos y decidieron no rendirse para así exigir justicia. Es cuando finalmente una mayoría se cansó de tanta corrupción y barbarie. Y es cuando un gobierno pensó que al callar a un pueblo a punta de balas iba a poder seguir haciendo de la suyas y que al decir después que todo era un “intento de golpe de Estado”, cuando realmente fue un golpe DEL ESTADO hacia su pueblo, estarían justificando todo lo malo que llegasen a hacer.
El 19 de abril es mucho más que una fecha, es un punto de partida y, para muchos, es un punto sin retorno. Ya no es aquel otro 19 que será recordado de la misma manera porque para una mayoría esa mística dejó de ser cuando el gobierno actual decidió actuar igual o peor que dictaduras pasadas. No… ahora es el 19/4/18 que representa a Nicaragua. Y es por esa fecha por qué yo escribo.
Quiero invitar a quienes lean estas palabras a leer mi más reciente libro, que se titula 19/4/18. Es una obra que fue escrita en honor a la memoria de abril —a tres años de esta etapa en nuestra historia—. La descarga del libro es gratis a través de la página de la revista Cultura Libre. Este libro —creado en colaboración con la revista y el movimiento musical “Los Minúsculos”— es una forma más de recordar dónde estábamos todos para aquel 19 del 2018.
19/4/18 se puede descargar a través de https://rculturalibre.com/ a partir del 19 de abril.
El autor es maestro y escritor.