La observación de las elecciones

El precandidato presidencial opositor Arturo Cruz Sequeira ha hecho una propuesta para que en las elecciones de noviembre haya garantes de reconocido prestigio y autoridad internacional. Igual que en las de 1990.

Cruz Sequeira ha sugerido en su blog personal, y así lo recoge el Diario LA PRENSA, que “para las próximas elecciones en Nicaragua tanto el gobierno como la oposición, deberíamos invitar a los expresidentes (de Estados Unidos) Barack Obama y George Bush, al exsecretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y un representante personal de António Guterres, secretario general de la ONU, sumado a los esfuerzos de la Secretaría General de la OEA, para que cumplan el papel de garantes en nuestro próximo proceso electoral”.

Es interesante la propuesta de este aspirante a la candidatura presidencial en representación de las plataformas opositoras. Y aunque es muy improbable que sea aceptada, le pone presión al régimen orteguista en lo que se refiere a la observación electoral internacional, la cual es necesaria para darle confianza a la oposición pero también para la credibilidad en las elecciones que necesita Ortega a fin de reclamar su legitimidad.

La observación electoral internacional es un componente fundamental de la democracia, en lo que se refiere a verificar la validez de los procesos electorales. Sirve para informar objetivamente el cumplimiento del derecho humano de participación política, para desestimular el fraude antes y en el día de las elecciones, y para denunciarlo internacionalmente si ocurre.

Por eso es que los líderes autoritarios que se hacen elegir y reelegir mediante fraudes electorales, no permiten la observación electoral que se realiza de conformidad con las reglas de la democracia. Y algunos, para guardar las apariencias la sustituyen con el “acompañamiento” de amigos, camaradas y compinches.

De manera que no es por casualidad, ni una sorpresa, que la reforma a la Ley Electoral que están aprobando los diputados de Daniel Ortega suprime del artículo 10 el concepto de “observadores electorales”, y lo sustituye con el de “acompañantes del proceso electoral”.

Ya para las elecciones de 2011 en las que impuso su segunda reelección presidencial, Ortega eliminó de facto la observación electoral contemplada en la Ley y pidió a la OEA que enviara una misión para hacer “una labor de acompañamiento de las elecciones”.

La OEA aceptó la invitación de Ortega, en el entendido de que realizaría la observación electoral aunque oficialmente se le llamara acompañamiento. El diplomático argentino Dante Caputo encabezó aquella misión de la OEA, que enumeró en su informe unas 70 quejas y denuncias de abusos y arbitrariedades cometidos por el régimen durante el proceso electoral y en el mismo día de las votaciones. Por eso la Misión de la OEA no certificó como limpias y justas las elecciones del 6 de noviembre de 2011, que se las adjudicó Ortega a la brava porque en realidad las ganó con los votos de los ciudadanos el candidato opositor democrático Fabio Gadea Mantilla.

Más adelante, el 4 de junio de 2016, en el congreso del FSLN en cual se autoproclamó candidato para su tercera reelección presidencial, Daniel Ortega sentenció de modo imperativo, agresivo y vulgar: “Aquí se acabó la observación electoral… Observadores sinvergüenzas, vayan a observar cómo ponen en orden sus propios países”.

Editorial Antonio Guterres Barack Obama George Bush archivo
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