Sin duda alguna la noticia dada a conocer por el presidente de la Asamblea Nacional, anunciando que el lunes 12 de abril ese poder del Estado sesionará para oficializar la convocatoria para la elección de los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), siete propietarios y tres suplentes, más la noticia de la conformación de una comisión especial para analizar y aprobar las reformas al proceso electoral que la comunidad internacional y nuestro pueblo han estado demandando, fue un noticia que no esperábamos, por lo que tengo que admitir que en El Carmen saben guardar secretos, pues dicho anuncio tomó por sorpresa a la oposición y al mismo presidente de la Asamblea, que fue al que le tocó dar a conocer la noticia. Pues pudimos verlo en la conferencia de prensa, titubear al hablar, se notó abochornado e inseguro de la noticia que estaba dando a conocer. No era el mismo autoritario y mandón de otras ocasiones y no es para menos, porque pueden estar seguros de que él sabe que el camino que comenzaron a transitar no tiene retroceso.
Dicho esto, quiero referirme a la convocatoria para la elección de los nuevos magistrados del CSE que son los que tendrán a su cargo la conducción de las elecciones a realizarse el próximo 7 de noviembre. Al respecto, tenemos que ser pragmáticos y poner oídos sordos a algunos cabezas calientes que ya comienzan a descalificar a priori a los posibles nominados, con esto de ninguna manera pretendo desconocer que los que resulten electos lo serán con el consentimiento de Daniel Ortega y el voto favorable de los diputados de la bancada oficialista, pues no hay manera que sea de otra forma. Pero si aceptamos como cierto que esta convocatoria se está haciendo básicamente por la presión que la comunidad internacional está ejerciendo sobre el gobierno, también debemos concluir que tanto en El Carmen como los diputados saben las consecuencias de elegirse entre ellos. Por ello, es que estoy convencido de que veremos entre los candidatos propuestos nombres conocidos por su trayectoria tanto personal como cívica y mal haríamos en comenzar a descalificarlos.
En un artículo anterior que titulé: Ojo por ojo y diente por diente, lo concluí con el comentario de que creía que esta podría ser nuestra última oportunidad como sociedad de enterrar nuestros odios y no heredárselos a nuestros hijos, lo que sería una gran irresponsabilidad de la que no quiero ser partícipe. Con esto en mente, mi mensaje a los que resulten electos como nuevos magistrados, es que independientemente de su ideología o partido al que hayan pertenecido o pertenezcan, asuman dicha magistratura sin odios ni revanchismos enfermizos. Que lo hagan con el firme propósito de servirle a la patria, ser ecuánimes y cumplir y hacer cumplir nuestra Constitución, respetar y hacer que se respete el voto del pueblo independientemente del resultado. El o los que no sean capaces de asumir una magistratura con esa convicción, que no se postule o permita que lo postulen, pues serían responsables de las consecuencias de su falta de objetividad o, peor aún, si se prestaran a encubrir otro fraude electoral.
No quiero concluir sin felicitar a los que en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) tomaron la decisión de además de postular a sus miembros a los cargos para magistrados, anunciaron que servirían de facilitadores para inscribir como candidatos a miembros de organizaciones que no tengan representación en la Asamblea, creo que es una decisión que deberían imitar otros partidos con representación parlamentaria.
Para finalizar, mi consejo a quienes resulten electos, es que no asuman la representación de nadie y mucho menos que digan o piensen que van a defender los intereses de algún grupo en particular. Pues ninguno debería defender más interés que el que la ley les demanda. Solo así podremos salir de este atolladero económico y social en que nos encontramos. Si le fallamos a Nicaragua en esta ocasión, aunque la otra opción nadie la quiere, puedo asegurarles que será inevitable.
El autor es comentarista político.