Democracia microscópica y telescópica

El tesón de la sociedad, y su sabiduría, la economía, voluntad, y conciencia de los gobernantes que en ese momento estén de turno, ignorando lo malo por lo bueno, edifica el futuro, para que encajen en el andamiaje de la realidad imperante. No es el hacedor de política el motor de cambio. No es convincente volverse un blanco en movimiento de desestabilización. Hay que saber compaginar.

Para convertir en un futuro, en fuerza moral y democratizadora, como arquetipo de convivencia social humanista, en la que los miembros son “libres e iguales”, es un estable aporte valioso ser parte de paz y bienestar al proceso de su desarrollo. Dante Alighieri, en su obra La Divina Comedia señala: “Las Arpías, al devorar sus hojas, le causan dolor y abren paso por donde ese dolor exhale. Como las demás almas, iremos a recoger nuestro despojos. Yo de mi casa hice mi propia horca” (págs. 71 y 73. Editorial Iberia, S.A.- Muntaner, Barcelona, 1958). Entonces, una extraordinaria articulación, es la relación con todas las necesidades para irles resolviendo, ello hace se regocije el alma. No causar dolor. Ni ser nuestra propia fatalidad.

Microscópicamente y con telescopio democrático, hay que ir fomentando más todos esos ejes en nuestro país Nicaragua. Comprendiendo el diario vivir, la existencia de la ley de polaridad, como el positivo de luz y el negativo de sombra, donde sobresalen el bien y el mal, lo agudo, lo romo, el amor, el odio, y etc., se iría aminorando lo anacrónico. Siempre ha existido lo malo en todos los tiempos, mejor enfilarse en lo bueno, orientando hacia una estabilidad y paz.

La confrontación cualquiera que esta sea no es razonable, mucho menos ahora que vienen las elecciones en nuestro país, en noviembre de 2021. Hay que rememorar. El mundo va pasando y su deseo. Lo que habla la boca, lo dicta el corazón. Es mejor dar que recibir alborozo.

Obviamente, conforme el tiempo se han obtenido muchas experiencias, que son útiles para el día de mañana. Con sus usos bien se construye. Pero, para ciertos es bueno y para otros es malo. Es comprensible. De ello. Está compuesto este incómodo mundo, ya que está impregnado de gustos e ideas distintas. Pero, a nuestra democracia patria no hay que hacerle una mirada de cristal, se le respeta; ni usarla para llamar al desorden o guerra armada, porque no vamos a saber dónde meternos, y, se le incluye en todo: Salud, educación, desarrollo, deporte, cultura en todas las artes, producción en el campo y la ciudad, bienestar social para todos, y etc.

Montesquieu, en el libro Espíritu de las leyes, establece: “Si la nación que imaginamos viviera en una isla, no sería conquistador, porque las conquistas apartadas la debilitarían; si la isla fuera fértil, lo sería menos, porque no tendría necesidad de conquistar para enriquecerse. Y como ningún ciudadano dependería de otro ciudadano, cada una haría más por su libertad que por la gloria de algunos o de uno solo”. (Pág. 210. Editorial Porrúa, S.A. México, 1973). Por tanto, la labor, la gloria, quien se la lleva es la patria, y los frutos deben ser degustados por toda la ciudadanía. Esta facultad no es privativa de los ciudadanos. Ni al sentido de la esperanza, o de la esencia de la democracia.

La esperanza siempre ha existido. Los sistemas políticos, económicos, el orbe, la mente humana. Y nunca envejecen. Lo que pueden es estancarse, no desarrollan como debería. Y, los países, aunque sean heterogéneos, siempre van unidos de la mano conforme a sus realidades.

El autor es abogado y notario público.

Opinión Dante Alighieri elecciones archivo
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