En esta foto de archivo tomada el 14 de junio de 2003, la reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo saludan desde el balcón del Palacio de Buckingham en Londres, durante un vuelo para la tropa del color. LA PRENSA/  GEOFF GARRATT /AFP

El príncipe Felipe, un maestro en «chistes» a veces de mal gusto

El esposo de la reina Isabel II, el príncipe Felipe, de 99 años de edad, quien recientemente fue hospitalizado y se sometió a un procedimiento cardíaco exitoso, murió el 9 de abril de 2021, anunció el Palacio de Buckingham.

El príncipe Felipe, fallecido este viernes a los 99 años, permanecerá irremediablemente asociado a las bromas políticamente incorrectas -a veces teñidas de racismo o de sexismo- que lanzó durante sus compromisos oficiales:

Inaugurando una placa en un estadio de cricket en Londres en 2017: «Estás a punto de ver al experto mundial de las inauguraciones de placas».

A Malala Yusafzai, que sobrevivió a un ataque talibán contra un autobús escolar en 2013: Los niños «van a la escuela porque sus padres no los quieren en casa».

A punto de cumplir 90 años en 2011: «Empiezo a caerme a pedazos».

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A una joven que le regala flores, en 1984 en Kenia: «Gracias, señora… Es usted es una mujer, ¿verdad?».

«¿Me arrestaría si abro la cremallera de este vestido?», preguntó en 2012 a un policía, refiriéndose a una joven rubia enfundada en un ceñido vestido rojo cerrado con una cremallera a la altura del pecho.

En 1966 aseguró en público que «las mujeres británicas no sabían cocinar».

«¡Parece que está usted listo para irse a dormir!», lanza en 2003 al presidente nigeriano Olusegun Obasanjo, vestido con un atuendo tradicional.

En una cena en Roma en 2000, el primer ministro italiano Giuliano Amato le propone vino italiano. Y el príncipe responde: «Que me traigan una cerveza. No me importa cuál, pero que me traigan una cerveza».

«Ah, ¿eres tú el que conduce ese horrible coche? A menudo lo vemos yendo al castillo de Windsor», lanza al cantante Elton John en 2001.

«No os quedéis mucho tiempo o se os pondrán los ojos rasgados», recomienda a estudiantes británicos en prácticas en China en 1986.

A una compañía de bailarines negros, en el 2009: «¿Todos ustedes son de la misma familia?».

«¿Siempre pelea con lanzas?», le pregunta a un aborigen durante una visita a Australia en 2002.

«Entonces, ¿no te han comido?», pregunta en 1998 a un estudiante que volvía de una travesía en Papúa Nueva Guinea.

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En 1994, a un rico habitante de las Islas Caimán le dijo: «Casi todos ustedes descienden de los piratas, ¿no?»

Al ver un contador eléctrico viejo y defectuoso durante una visita a una fábrica escocesa, en 1999, dice: «Sin duda fue instalado por un indio».

«¿Pero cómo convence usted a la gente de por aquí de que deje de beber alcohol hasta que consiga su licencia (de conducir)?», preguntó a un instructor de autoescuela en Escocia en 1995.

«Filipinas debe de estar medio vacío. Todos están aquí haciendo funcionar el NHS», el servicio de salud pública británico, dijo en 2013 a enfermeras filipinas que trabajaban en un hospital en el Reino Unido.

Durante la recesión de 1981, dice sobre los desempleados: «No lo entiendo: primero dicen que quieren más tiempo libre, y ahora se quejan de estar sin trabajo».

En 1999, la orquesta de una escuela de jóvenes con discapacidad le dio la bienvenida en Gales. El príncipe dijo a las personas con problemas auditivos: «¿Están sordos? ¡No me extraña si tienen que escuchar esto a menudo!».

«Nunca podrás volar ahí dentro, estás demasiado gordo», afirmó en 2001 a un adolescente de 13 años que soñaba con ser astronauta.

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