Porfirio Altamirano dejó unas huellas imborrables en nuestro beisbol

Porfirio Altamirano fue un extraordinario lanzador, pero a la vez, fue un poderoso bateador que lideró una vez la liga en jonrones conectados

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David Green es un nombre que siempre salta al oído en las conversaciones como el jugador más completo que ha producido el beisbol nacional. También se habla de Duncan Campbell, incluso del rivense Juan Cabrera.

En fin, siempre hay candidatos a ese puesto de jugador más completo, para lo cual se evalúan herramientas y resultados de cada jugador. Hablamos de quien no tiene debilidades en su juego y es muy productivo.

“Aquí el más completo es Porfirio Altamirano”, grita Ramón Flores (padre) desde Ocotal. “Ese jodido hacía todo: lanzar y batear. Y viera como corría. Incluso ahora viejo, viera como corre, mejor que algunos jóvenes”.

Flores agrega en su mensaje: “Como Porfirio no vuelve a salir otro atleta. Y si no, vámonos a las estadísticas y punto. Ahí se acaba la discusión”, sostiene Moncho, quien también jugó beisbol en la Primera División.

Y ciertamente es difícil ir contra ese argumento. Las estadísticas de Altamirano son increíbles. Y tiene dos temporadas, que quizá nunca se volverán a ver, y que de alguna manera, retratan al “Guajiro” a su máximo nivel.

En 1977, Porfirio ganó la Triple Corona del pitcheo, que de por sí, es una gran hazaña. Tuvo balance de 21-4 y 1.47 con 143 ponches. Y a la vez, bateó .344, con 56 remolques y fue líder en jonrones con 18 en la Liga Roberto Clemente.

Y al año siguiente, como para dejar en claro que no era casualidad, terminó con 19-3 y 2.60, con 129 ponches desde la colina, más .329 y 16 jonrones como bateador. La verdad es que eso no lo vamos a volver a ver en años.

Y aparte de eso, además de ser el “as” con Estelí y ganar 90 juegos entre 1974 y 1978, Porfirio fue el número uno en la Selección Nacional. Le metió una blanqueada a Cuba y también otra a EE. UU., antes de brillar en Venezuela.

Y debutó en las Grandes Ligas casi a los 30 años (29 años y 325 días), después de haber trabajado muchísimo por donde pasó. Aún así, tuvo un récord de 7-4 y 4.03 en 65 salidas con Filis y Cachorros en el big show.

Porfirio acumuló 105-43 y 1.87 en ocho años en Primera División con el Bóer y Estelí, pero lo que hizo en especial en 1977 y 1978 desde el montículo y homeplate, creo que no lo vamos a volver a ver, como dice Moncho Flores.

Porfirio fue un fenómeno, una legítima estrella de doble uso en el juego, pero a la vez, una extraordinaria persona, a la que no se le ha reconocido en su verdadera dimensión por sus aportes al beisbol nacional.

Ojalá le pusieran su nombre al nuevo estadio de Matagalpa, su departamento de origen, a pesar de que él tuvo sus años de esplendor y grandeza con el Estelí, desde donde se impulsó a la Selección y luego a las Mayores.

Quizá algún día alguien batee más de 40 jonrones, como lo hizo Ernesto López, o alguien lance para 0.14 de efectividad como lo hizo Julio Moya. Pero, tener una temporada como esas de Altamirano, está muy difícil.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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