Por más de 40 años la señora Mercedes Vargas Rocha ha mantenido viva la tradición de elaborar almíbar, cosa de horno, pinolillo, sopa de queso, tamales pisques, entre otras delicias nicaragüenses consumidas con mayor demanda durante la Semana Santa.
La costumbre se la inculcó su madre Concepción Rocha, quien además le enseñó que estos manjares y platillos de temporada se disfrutan más cuando la familia está unida.

«Todos mis hijos participan, me colaboran económicamente, yo me siento satisfecha porque aporto un granito de arena para que nuestras tradiciones se mantengan vivas, y mi mayor anhelo es que continúe de generación en generación a pesar de las dificultades», comparte.
Aunque este 2021 doña Mercedes preparó la misma cantidad de almíbar que el año pasado -aproximadamente 80 libras- gastó un poco más de dinero en los ingredientes, ella utiliza mangos, jocotes, coco, grosellas, tamarindo, piña, los atados de dulces, canela y clavo de olor.
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«Compré un poco más caro, gasté como 1,200 córdobas, porque todo subió, los jocotes el año pasado me costaban 20, en está ocasión me costaron 60, adquirí 3 bolsas, la papaya también incrementó, en la grosella me llevé 100 córdobas, el atado dulce fue que compré al mismo precio, con todo el sacrificio seguimos adelante, para disfrutar de este postre tan divino que no puede faltar en este tiempo tan bonito de Cuaresma», refiere.
Elaboración

Para la elaboración de este tradicional postre, la señora Mercedes primero echa al perol una base de dulce, después los mangos por ser una fruta jugosa, y seguido los jocotes, coco, tamarindo, grosella, piña y por último la papaya.
«Voy haciendo capas con el dulce, para que se conservé bien a la hora de estar en el fuego, lo pongo con llamas bajas para que no se quemé, tenemos que ir cuidándolo, darle vuelta de vez en cuando, así me lo enseño mi madre, voy viendo el sabor, si le falta más dulce le aplico, o azúcar, y así hasta que queda excelente», manifiesta. El tiempo aproximado para estar en el fuego, son 5 horas.

Otro postre que no puede faltar
Patricia Ortega, es otra mujer amante de las tradiciones nicaragüenses, su mamá, desde pequeña le enseñó que la Semana Santa es para disfrutar en familia, consumiendo lo propio.

«Ella partió de este mundo, pero mi interés es continuar con esa enseñanza, que la aprendan mis hijos, mis sobrinos, nietos, y que no se pierdan estás bonitas costumbres, mi invitación a todos los pobladores es que hagan el esfuerzo por no perder una costumbre que viene desde años atrás», enfatiza.
Previo a la Semana Mayor, Ortega elaboró el popular ayote en miel, en los próximos días estará haciendo almíbar, pinolillo, horneará y también preparará la sopa de queso, que no puede faltar este próximo miércoles y viernes santo.