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Aunque estoy entre quienes creen que todavía no está puesto el punto final en la historia de Cheslor Cuthbert en las Ligas Mayores, es claro que hasta el momento, su labor está a una distancia muy grande de las expectativas que le precedían cuando saltó al beisbol profesional.
Debemos partir de algo. El cañonero de Corn Island es uno de los apenas 16 nicas en alcanzar el pico más alto del beisbol: las Grandes Ligas. Y ahí solo llega el 3.5 por ciento de cada 100 firmados. Así que lo que ha hecho es altamente meritorio.
Sin embargo, en torno a su potencial, se le proyectó como un jugador de gran futuro, al extremo de que la prestigiada revista Baseball America, lo ubicó como el quinto mejor prospecto en la organización de los Royals en 2012.
Incluso en 2016 era el décimo entre los prospectos de los Royals. Y ellos, que son los expertos en proyectar el futuro de los jugadores, lo visualizaron como una posible estrella, con el bate y con el guante en la tercera base.
Es decir, no fueron juicios emitidos por la prensa local o impulsados por nuestra simpatía, sino por personas con una vasta experiencia y criterios bien formados por su experticia y su aprendizaje constante. Aún así, fallaron.
Cuthbert ha quedado por debajo de lo esperado. En vez de ser su artillero con chance de disparar 25 jonrones y a la vez empujar 85 carreras, con promedios de .275 al año, ha sido un bateador por debajo del promedio y eso es grave en la posición que juega, en una esquina, donde se requiere batear muy fuerte.
Como hemos señalado en múltiples ocasiones, el beisbol sitúa poder en el extremo y velocidad con defensiva por el medio. Así que Cuthbert tenía que tronar y aunque en el 2016 emitió destellos, nunca pudo responder a la altura.
Ese año cerró con .274, 12 jonrones y 46 remolques en 128 juegos. Su línea ofensiva fue .274/.318 /.413, con OPS (mide eficiencia ofensiva) de .735, debajo del .850 de los antesalistas promedio. Los élites tienen más de .950.
No obstante, se pensó que era el primer paso en ruta a su establecimiento, en lugar de eso, aparecieron las lesiones, se le redujeron las oportunidades y la inconsistencia fue lo más constante entre sus cifras.
¿Qué pasó con Cuthbert? Es difícil saberlo. Dennis Martínez afirmó el otro día que le faltaba actitud, que lo miraba muy pasivo y sin espíritu para pelear su lugar. Quizá tenga la razón, pero el muchacho trabaja duro y nada le sale bien. El colmo fue que en 2019, inició caliente y luego se fue de 40-0.
Ahora lo esencial será continuar trabajando duro para llamar la atención desde las Ligas Menores, a donde lo han enviado los Rojos. No creo que su historia haya concluido. A sus 28 años aún debe tener pólvora en su bate. Solo es descubrir cómo utilizarla. Ojalá no se conforme con lo conseguido hasta ahora.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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