Uno de los bloques tiene que ceder

Los dirigentes de los dos bloques opositores, Coalición Nacional y Alianza Ciudadana, se declaran vehementes partidarios de formar una sola unión electoral para enfrentar juntos al dictador Daniel Ortega y su partido armado, en el caso de que sea factible participar en las elecciones de noviembre.

Sin embargo, cada bloque tiene su propio planteamiento de cómo se debe lograr la gran unidad opositora y sus respectivas dirigencias se aferran a sus posiciones, como si fuese una suprema cuestión de principios a la que ni a cañonazos se pudiera renunciar.

Tanto la Alianza Ciudadana como la Coalición Nacional han hecho públicas sus posiciones sobre las condiciones para negociar la unidad. La primera dice que las negociaciones tienen que ser a dos bandas, en una los partidos políticos que pertenecen a ambos bloques, y en la otra los movimientos sociales involucrados en la lucha opositora. Y la segunda, o sea la Coalición Nacional, sostiene que las conversaciones tienen que ser a nivel de los dos bloques. Y de ese caballo, como se dice popularmente, ninguno de los dos se quiere apear.

En medio de este bloqueo, el jueves 18 de marzo la aspirante a candidata presidencial de la oposición unida, Cristiana Chamorro Barrios, sugirió a la Coalición Nacional dar un paso hacia adelante y aceptar la propuesta de la Alianza Ciudadana. Lo hizo en una comparecencia pública el jueves 18 de marzo. Se trata de una buena sugerencia, válida también para la otra parte, para que sea la Alianza la que se avenga a la propuesta de la Coalición.

En realidad, si tanto la Coalición Nacional como la Alianza Ciudadana reconocen la importancia fundamental y la necesidad imperiosa de la unión, alguna de las dos debería ceder, dar el paso adelante para quitar el tranque del camino y llegar ambas a esa meta compartida. Una meta que apenas es la primera porque la principal es ganar las elecciones con contundencia y la superior es desmontar la dictadura y limpiar el terreno para que se pueda reconstruir la institucionalidad democrática devastada por el régimen autoritario de Ortega y Murillo.

Es comprensible que haya dudas y desconfianzas que impiden a cada uno dar ese primer paso indispensable. Lo que por cierto no es de ahora, siempre ha sido así. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien fuera un gran promotor de la unidad opositora democrática para enfrentar y derrotar a la dictadura somocista, solía decir que el problema recurrente que impide a los opositores nicaragüenses unirse, es la desconfianza. Y agregaba que mientras esta no fuera superada, era imposible lograr la unión opositora tan necesaria y ansiada en cualquier dictadura.

“No es hora esta de filigranas ideológicas, ni es hora de cobrar agravios entre unos y otros. Es hora de entrar a una lucha pareja en defensa de algo que nos es común a todos: la República”, escribió el doctor Chamorro Cardenal en el editorial de LA PRENSA del jueves 26 de septiembre de 1966, titulado: “La Unidad Evitará la Muerte de la República”. Eso mismo pudo haberlo escrito para hoy.

 

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