Y además
De las cinco acepciones de la palabra providencia que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), la tercera dice que significa el “Cuidado que Dios tiene de la creación y de sus criaturas”.
En efecto, en la religión cristiana la Divina Providencia significa que Dios está en control absoluto de todo, que gobierna el universo: el mundo físico, los asuntos de las naciones, el nacimiento y muerte de las personas y su destino, los éxitos y fracasos humanos.
Según teólogos cristianos, la doctrina de la Divina Providencia es opuesta directamente a la idea de que el universo, la naturaleza, la humanidad y la gente sean gobernadas por la casualidad o por el destino. Según la doctrina providencialista, las leyes de la naturaleza no tienen poder inherente, no actúan de manera independiente, son reglas establecidas por Dios para determinar el desarrollo de las cosas en todos los ámbitos de la vida, material y espiritual.
Estudiosos laicos consideran que el concepto de la providencia está contenido en la filosofía de Platón, en cuanto este dice en el libro de las Leyes que: “…el que cuida el universo tiene todas las cosas ordenadas para la salvación y la virtud del conjunto, de modo que también cada parte de la multiplicidad padece y hace en lo posible lo que le es conveniente”.
El mitógrafo francés Jean Francois Michel Nöel, dice que en la mitología griega había una diosa llamada Providencia que tenía su templo principal en la isla de Delos. Este era un lugar muy sagrado porque allí fue que Leto (Letona para los romanos) dio a luz a los dioses gemelos Apolo y Artemisa, cuyo padre era el mismo Zeus, amo y señor del Olimpo y del cielo y la tierra.
La diosa Providencia fue incorporada por los romanos a sus propias creencias mitológicas. Creían que Providencia tenía dos ayudantes llamadas Antevorta y Posvorta, las que presidían los acontecimientos pasados y futuros y protegían los embarazos y alumbramientos de las mujeres. Antevorta cuidaba de los bebés antes de nacer para que se desarrollaran en su forma natural; mientras Posvorta los acomodaba cuando venían de pies y hacía que nacieran con la cabeza por delante. Además, por medio de Posvorta la diosa Providencia suavizaba los dolores de parto y a través de Antevorta procuraba que las mujeres que habían alumbrado, tuvieran buena salud después de parir.
La Providencia era representada como una hermosa dama, adornada su cabeza con una corona de laurel y apoyada en un bastón. Tenía a su derecha una canasta llena de frutas, y a la izquierda, en el suelo, una cornucopia o cuerno de la abundancia. Los romanos hacían monedas con la efigie de Providencia, mostrándola con un globo en la mano derecha y un asta de bandera atravesada en la derecha. Con frecuencia era acompañada por el águila, que simboliza la altura, el poder y la majestad de Júpiter, el dios supremo que decidía los destinos del universo, de los demás dioses y de los seres mortales.
También se representaba a Providencia manejando un timón y posada sobre un globo, significando que su protección se extiende por todo el mundo y para todas las personas. Sobre la cabeza tenía una esfera radiante con un ojo abierto en el centro, indicando que nada en el universo se le puede ocultar. A veces la esfera de Providencia se veía rodeada de nubes, para indicar que sus misterios son impenetrables e indescifrables.
También se usaba como símbolo de Providencia la figura de una hormiga llevando en su boca tres espigas. Pero no explica el mitólogo francés Michel Nöel el significado de este símbolo, que al parecer podría indicar la necesidad de trabajar como las hormigas para conseguir dignamente el sustento vital.
Se supone que la creencia en la Providencia ha sido universal, pues dice el mitógrafo mencionado que en China, en un templo de Toni-Chou-Jou, “había una estatua de la Providencia representada por una figura llena de gracia y dignidad, llevando en sus manos un disco, en el centro del cual había un ojo”. Y que algunos pueblos africanos, como los igbos, creen o creían en un solo dios que es causa y poder de todas las cosas.