En los 95 años trascurridos desde el 2 de marzo de 1926, fecha de la fundación de LA PRENSA, más de la mitad —57 años— ha tenido que funcionar bajo dos férreas dictaduras, la somocista y la sandinista. Y muchos otros más bajo gobiernos autoritarios.
Con muy pocas excepciones, casi todos los gobernantes que se han turnado en el poder en Nicaragua en este período de casi un siglo, han agredido a LA PRENSA de diversas maneras a cual más dañina y dolorosa, desde la censura y los cierres temporales del periódico hasta el asesinato de su Director Mártir, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Apenas tres años después de la fundación de LA PRENSA, en 1929 uno de sus condueños, Adolfo Ortega Díaz, fue expulsado de Nicaragua por orden el presidente “liberal” José María Moncada, como represalia por las publicaciones del periódico que criticaban a su gobierno por los actos indebidos que cometía.
En 1933 LA PRENSA fue cerrada temporalmente, la primera vez, por orden del presidente también “liberal”, Juan Bautista Sacasa. Este volvió a ordenar el cierre de LA PRENSA en febrero del año siguiente, para impedir las informaciones independientes sobre el asesinato del general Sandino, quien fuera ejecutado en el centro de Managua por disposición del general Anastasio Somoza García.
Muchas otras veces LA PRENSA fue censurada y sacada de circulación por las dictaduras y gobiernos autoritarios. También fue destruida por dos terremotos, en marzo de 1931 y diciembre de 1972; y en 1979 fue arrasada por el bombardeo de la aviación somocista que combatía contra la insurrección armada organizada por el Frente Sandinista. Pero, como el Ave Fénix, siempre renació de las cenizas.
La dictadura sandinista, más enemiga de la libertad de prensa que la somocista, censuró por largo tiempo las informaciones y opiniones publicadas en LA PRENSA, y la cerró con el pretexto de la guerra de liberación que libraba la Resistencia Nicaragüense. Y en su nueva y actual etapa, la dictadura sandinista quiso matar a LA PRENSA con el secuestro durante más de 75 semanas del papel, la tinta y otros insumos necesarios para su impresión. Damos gracias de nuevo al Nuncio Apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, representante del papa Francisco en Nicaragua, porque debido a su gestión de buena voluntad la dictadura liberó la materia prima de LA PRENSA que retenía arbitrariamente.
Hoy que celebramos jubilosamente el 95 aniversario de LA PRENSA, y los muchos años que vivirá en el futuro, queremos compartir otra vez con nuestros lectores en las ediciones de papel y digital, y con los oyentes de Radio Corporación que difunde todos los días los editoriales del Diario de los Nicaragüenses, las palabras hermosas y certeras de Pablo Antonio Cuadra (PAC) citadas por nuestro director, Jaime Chamorro Cardenal, en su libro inédito Historia de LA PRENSA contada para la familia, porque son apropiadas para esta magna ocasión:
“LA PRENSA sigue significando no solo la reserva republicana del pueblo nicaragüense sino su voluntad de reivindicación. La historia de LA PRENSA es la historia, ciertamente heroica, de esa fidelidad. A LA PRENSA se le pueden achacar todos los defectos que se quieran: caídas, omisiones, apasionamientos, fallas, etc., pero ha mantenido encendidas, contra todos los vientos y riesgos, las dos antorchas principales que iluminan la vida democrática: La Libertad y la Justicia”.
Esas antorchas iluminan hoy y seguirán iluminando la lucha por la libertad y la democracia, hasta que —y después de que— Nicaragua vuelva a ser República, como lo proclamó el Director Mártir de LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.