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Si ciertamente el éxito es la habilidad de rectificar equivocaciones, Jonathan Loáisiga podría estar en ruta a su consolidación definitiva como lanzador de Grandes Ligas en este 2021.
Después de dos años emitiendo destellos de una grandeza que le ha sido esquiva, el nica registró en 2020 su mejor desempeño con balance de 3-0 y 3.52 en 23 episodios, con 22 ponches y 21 hits admitidos.
Además, “todas las métricas pintan la imagen de un lanzador listo para dar el salto”, escribe Tom Krosnowski en SBNation. “Para los Yanquis es crucial descubrir qué tienen realmente en Loáisiga”, añade.
El año pasado, Jonathan promedió 97.3 millas en su recta, mejor que el 97.1 que tuvo en 2019 y el 96.1 en 2018. Él está en la élite de los pítcheres más rápidos de Ligas Mayores, un diez por ciento encima del average.
El 67.3 por ciento de sus disparos son rectas, un 17.5 son curvas y 15.2 cambios de velocidad, usualmente utilizados contra zurdos. Su frecuencia de ponches bajó de 10.52 por cada nueve innings en 2019 a 8.61 en 2020.
Sin embargo, en 2020 elevó su porcentaje de batazos por el piso a 50.8 por ciento, lo cual es bueno también para un relevista. En 2019, un 40 por ciento de los batazos que le daban iban por el piso. Así que ahora mejoró.
En 2019, los batazos que le conectaron al nica tuvieron un promedio de 89.3 millas por hora en su velocidad de salida (al ser impactada por el bate). El año pasado bajó a 84.6 millas en este aspecto.
Hay una categoría llamada hard contacts (contactos duros) y que son los batazos que tienen más de 95 millas en su velocidad de salida. En 2019 a Jonathan le conectaron 34 de esos. En 2020, bajó a 18.
Otro detalle también es la inclinación vertical de los batazos contra el nica, es decir, el ángulo de lanzamiento. En 2019, el promedio fue de 13.7 grados de elevación. En 2020, 3.7 grados, lo que lo sitúa por encima del promedio.
Los buenos bateadores a menudo conectan sus batazos entre 12 y 35 grados en su ángulo de lanzamiento (launch angle). El fin es sacar la pelota del estadio. Loáisiga los hace batear por el piso.
Al final del día la clave es hacer out a los bateadores. Y el nica ha probado que tiene el material para esa misión. No obstante, sus apuros en la pasada postemporada aún generan algunas dudas.
“Loáisiga permitió que seis de 11 hombres que enfrentó en los playoffs tomaran base, lo que significa que no fue efectivo en esos juegos cruciales”, dice Krosnowski, dando paso a la discusión.
De modo que este año, los Yanquis van a saber qué tienen en Loáisiga: un tirador que da profundidad al staff, un relevista largo o un abridor, o quizá a alguien clave para el bullpen del futuro en los Bombarderos del Bronx.
La pauta la determinará su efectividad y consistencia este año, tras el cual podría quedar también en buena posición para obtener un buen contrato y asegurar su futuro y el de los suyos.
Por ahora lo esencial es estar saludable y dominar. Loáisiga tiene con qué conseguir ese objetivo y ser justo lo que los Yanquis han visualizado en él: un lanzador de impacto.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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