Los periodistas independientes en resistencia pacífica y activa

Nicaragua cuenta con un gremio de periodistas y comunicadores sociales independientes de la dictadura y de empresarios, iglesias, así como organizaciones sociales y de todo tipo, lo cual representa una situación inédita, extraordinaria, porque a lo largo de la historia contemporánea ha habido vinculaciones que subordinaban a mujeres y hombres de prensa, a los grupos de poder.

Los profesionales organizados en Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN), se han constituido en una fortaleza de la resistencia pacífica ciudadana que no se doblega ante la represión de la dictadura orteguista pese a que los mantiene bajo fuego represivo permanente.

Unos 200 periodistas y comunicadores, incluyendo algunos que se encuentran en el exilio, han hecho una toma de conciencia sin precedentes sobre su función social y la necesidad, para realizarla, de no subordinarse a ningún grupo de poder, para ser independientes y desarrollar con autonomía su labor de recolectar información, procesarla y servirla a las audiencias.

No ha podido la dictadura impedir el trabajo informativo de los periodistas, el cual sigue, sin parar, a cada instante de cada día, pese a la cruel e implacable represión del régimen, que ha confiscado e incendiado medios de comunicación, ha golpeado, herido y encarcelado, les han robado sus equipos, los han amenazado, asediado y hostigado e incluso asesinó a uno, el colega de Bluefields, Ángel Gahona. Son indoblegables los periodistas independientes.

Un gremio que no es neutral

PCIN, organizada en diciembre del 2018, promueve un empoderamiento de sus miembros y proclama que no es neutral porque se opone con firmeza a los regímenes autoritarios, a la violación a los derechos humanos, a la corrupción y el narcotráfico y a toda forma de violencia, en particular contra la mujer. Y en su trabajo se basa en la veracidad.

La Ley Especial de Ciberdelitos (“Ley Mordaza”) contiene una tipificación de delitos sumamente ambigua y nebulosa para que los jueces al servicio del poder absolutista se sirvan en bandeja un amplio menú de brutales acusaciones y repriman a los periodistas y comunicadores condenándolos por cualquier cosa, incluso por tirarse un pedo. Esta legislación extremista y desesperada de un régimen al filo de la desaparición, es totalmente anticonstitucional.

Es un mamotreto jurídico terrorista esta “Ley Mordaza”, con la cual la dictadura pretende infundir el más fuerte miedo a los periodistas para que no continuemos informando a la población, para que no digamos lo que está ocurriendo, para que la gente no sepa lo que pasa, no tenga criterios, no pueda tomar decisiones y por tanto no ejercite sus derechos ciudadanos y renuncie a ser protagonista en la transformación de su entorno.

Las redes sociales están saturadas de mensajes subversivos, cuestionadores, de rebeldía, que le dicen a la pareja de dictadores que no los quieren, que la ruptura principalmente causada por los asesinatos del 2018, no se puede cerrar si no se van ellos del poder y con el advenimiento de un sistema político de libertad, democracia, institucionalidad y respeto a los derechos humanos.

Enjuician y condenan a pagar multas a dos periodistas

La dictadura también está llevando a cabo enjuiciamientos en sus tribunales políticos destinados a sentenciar solo culpabilidad, como hicieron con Kalúa Salazar, directora de prensa de radio La Costeñísima, en Bluefields, y más recientemente con David Quintana, director del Boletín Ecológico. Ambos fueron condenados a pagar multas onerosas, como hacía la dictadura somocista. Pero las mujeres y hombres de prensa no se han amilanado y continúan ejerciendo con responsabilidad su oficio y profesión. Nada ha logrado detener su la labor informativa.

No sabemos si estamos o no en vísperas de encarcelamiento de muchos periodistas bajo la guadaña de la “Ley Mordaza”, de lo cual es capaz este régimen cruel. Podría ocurrir, pero solo consolidará más la firmeza del gremio y el rechazo de la ciudadanía y de la comunidad internacional. Es formidable esta resistencia pacífica que el periodismo le opone a la dictadura. Paradójicamente, otros periodistas, oficialistas y subordinados a la pareja dictadora, desde los micrófonos de radios y televisoras del régimen atacan como a enemigos a sus colegas independientes, los amenazan, desean que los repriman, que los encarcelen, enjuicien y condenen.

Hoy conmemoramos en lucha, con firmeza, honestidad y dignidad, el Día Nacional del Periodista, declarado en 1963 para rendir homenaje a un hecho histórico y a sus dos principales protagonistas: la fundación del primer diario en nuestro país, El Diario de Nicaragua, por Anselmo Rivas y Rigoberto Cabezas el 1 de marzo de 1884. Claro que tenemos algo que celebrar: la valiente resistencia pacífica ciudadana del gremio de periodistas independientes de Nicaragua.

El autor es periodista y escritor.

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