En comparación con el resto de Centroamérica, Nicaragua es el que menos casas genéticas porcinas tiene, lo que a criterio de la Cámara Nicaragüense de Porcicultores (Caniporc), esto representa un claro desafío para un sector que requiere ser más eficiente en un mercado donde debe competir con la carne de cerdo llegada de Estados Unidos- en el marco del DR-Cafta- y cuyos costos para producir son más bajos que los locales.
Marcos Umanzor, presidente de Caniporc, dijo que «la cámara junto a algunos agremiados está viendo la posibilidad de establecer una nueva casa genética distribuidora de hembras, de machos y de semen», precisamente para hacer frente a ese desafío.
Solo esta cámara tiene una población porcina de hembras de 5,500 animales, de las 10,000 que estima existen en Nicaragua. Las mismas están dispersadas en 32 granjas que forman parte de la organización.
Umanzor sostuvo que todos los porcicultores se encuentran en una mejora continua y que desde hace seis o siete años han estado mejorando las madres y verracos para conseguir más lechones y con mejores características para de una vez entrar a los mercados internacionales y permanecer allí de forma constante y no esporádica. Actualmente hacen envíos a El Salvador, pero ha sido intermitente.
«En el país tenemos todo por hacer, es decir, en Nicaragua en términos de porcicultura está todo por hacer, aunque, todavía tenemos la dicha que contamos con un estatus sanitario muy bueno, casi que el mejor de Centroamérica, después de Costa Rica, eso es un punto muy válido para la porcicultura nacional», destacó.
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Expresó que en Nicaragua se podría montar un centro de mejoramiento genético con tecnología de punta y estar a la vanguardia en la región. «Podemos perfectamente hacerlo para vender calidad de hembras, calidad de macho, espermas y hasta embriones inclusive», resaltó.
Pese a que desde el 2019 en Nicaragua el Gobierno trabaja una Estrategia Nacional de Desarrollo de la Porcicultura, no existe un trabajo conjunto con los agremiados de Caniporc para evitar errores como la sobre oferta de cerdos en un futuro, aunque la estrategia del Estado asegura estar en caminada a disminuir ese porcentaje de importaciones y poder abastecer el mercado local y exportar. «Ahí debería existir un acercamiento con la cámara para coordinar la meta de ese programa de mejoramiento genético», dijo.
Umanzor dice que ha habido un aspecto negativo en el programa que el Gobierno está llevando, porque no se está trabajando de manera conjunta con los productores y por ende con los agremiados a Caniporc, para hacer proyecciones de cuántas hembras preñar y no fecundar cantidades exorbitantes, que saturen el mercado.
Incluso la estrategia del Gobierno pretende que en 2022 exista facilidad del comercio electrónico y el marketing como estrategias para la comercialización de productos y subproductos de la ganadería porcina.
Umanzor explicó que la mejora genética permite que las hembras paran más lechones en cada periodo de gestación, de mejor peso, producir cerdos gordos en menor tiempo y obtener la mayor ganancia de peso en un lapso corto.
Esperan luz verde de la Organización Mundial de Sanidad Animal
Paralelo al mejoramiento genético, los porcicultores se preparan para que el país sea reconocido libre de peste porcina clásica por la OIE (Organismo Mundial de Sanidad Animal). «Estamos esperando respuesta de ellos, en enero tuvimos una reunión virtual y si eso nos da positivo, las oportunidades para el sector porcino se incrementan en enorme manera», alentó.
Actualmente se produce el 70 por ciento de la carne de cerdo que se consume y se importan 37 millones de libras, según información del Banco Central de Nicaragua. El hato porcino nicaragüense cuenta con 515,615 cabezas distribuidas en 150,338 unidades de producción, donde se utilizan razas criollas y en menor proporción cruces con razas mejoradas.
El Instituto Nicaragüense de Sanidad Agropecuaria (IPSA) tiene un centro de mejoramiento genético «muy bueno», pero en el país hace falta desarrollo, concluyó el titular de Caniporc.
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