La gran mayoría de los más de 220 propietarios de negocios en San Juan de Río Coco, Madriz, habían centrado este año su esperanza de que la sacada de la cosecha cafetalera 2020 -2021 mejoraría las ventas. Sin embargo, estos vieron frustradas sus expectativas, luego de que la demanda en el comercio no reaccionara.
Desde abril del 2018, tras el estallido de las protestas sociales y la afectación de la pandemia 2020, las ventas en esta localidad habían caído drásticamente a pesar de la sacada de las cosechas de café en esos años. La expectativa era que eso cambiara en esta nueva temporada cafetalera, sin embargo la falta de cortadores en la zona evitó que se cumplieran las expectativas.
“Nosotros dependemos cada año de la sacada de la cosecha cafetalera, que es cuando llegan centenares de familias del campo de otras zonas del país a los cortes por casi cinco meses, ahí es cuando las ventas de nuestros productos mejoran, porque tenemos compradores vaciando los estantes”, dijo Luis Emilio Gutiérrez Lazo, propietario de una tienda de ropa y calzado usado.
Gutiérrez afirmó que desde octubre del año pasado invirtió unos 180,000 córdobas en mercadería esperanzado en que las ventas iban a estar buenas. Sin embargo a pocas semanas de que termine la temporada de recolección, en marzo próximo, “apenas hemos logrado realizar unos 70,000 córdobas de lo invertido, porque tampoco este año vinieron muchos jornaleros. Ante la ausencia de cortadores tradicionales los cafetaleros tuvieron que echar mano de los miembros de sus familias para el corte del grano”, expuso.
Otro que se queja de las malas ventas es Juan Omier Martínez, comerciante que cada año llega desde la ciudad de Estelí a rentar local para establecer su negocio de ropa, calzado, electrodomésticos, bisutería y otros productos. “La verdad que las ventas no fueron buenas, porque igual que hace tres años atrás los cafetaleros carecieron este año de cortadores tradicionales”, dijo.

Se fueron a Costa Rica los cortadores
Juan Omier recordó que en años anteriores en cada sacada de cosecha cafetalera las familias que llegaban de otros municipios de Madriz, e incluso de otras regiones del país, recorrían los negocios comprando botas de hule, hamacas, capotes, chaquetas o sudaderas, colchas o perrajes, machetes, focos, radios, celulares, zapatos y ropa, además de la provisión para los cinco meses que debían de estar en las fincas y haciendas cafetaleras del municipio de San Juan del Río Coco.
“Hay comerciantes que para mover el dinero vendieron la mercadería con descuentos y así no tener pérdidas, porque las ventas fueron muy pocas y a veces muchos aquí trabajamos con préstamos de los bancos y de las microfinancieras”, señaló.
“El problema este año es que gran parte de los cortadores tradicionales de café, y que venían año con año a los cortes de las fincas y haciendas de San Juan del Río Coco, se fueron otra vez para Costa Rica y por eso las ventas volvieron hacer malas”, dijo Guillermo Mercado Rocha, comerciante informal que se ubica con un pequeño estante en uno de los puntos de la principal calle de actividad comercial de esta localidad.
Mercado dijo que las ventas apenas fueron de unos 35,000 córdobas. “Me dedico a la venta de mercadería y los compradores son en su mayoría cortadores de café que van a las fincas de las comunidades y vienen a comprar relojes, radios, focos y lámparas, baterías, fajas de cuero, gorras y hasta celulares baratos”, señaló Mercado, quien añadió que esperaba vender en productos entre 50,000 a 60,000 córdobas.
“En cada corte de café estas cinco calles (en que se ubica el grueso del comercio) se ponen atestadas de familias campesinas comprando provisiones, ropas, zapatos, electrodomésticos, medicinas y bisuterías, pero volvieron a lucir vacías”, dijo Danelia Herrera Martínez, propietaria de un pequeño negocio de comida en una de las calles del poblado de San Juan del Río Coco.
El peso de San Juan de Río Coco
La mayoría del comercio se ubica en las dos principales avenidas de San Juan del Río Coco, considerada la zona más cafetalera de la región norte de La Segovia, ya que cada año ahí se producen unos 186 mil quintales del grano. La actividad comercial se centra en electrodomésticos, venta de celulares, ropa y calzado, alimentos, bisutería, artículos de cocina y herramientas agrícolas, entre otros.
Según cafetaleros individuales y representantes de cooperativas un sesenta por ciento de cortadores tradicionales no llegó por tercer año consecutivo a los cortes en el municipio. “Nosotros volvimos a trabajar con mano de obra familiar, porque no llegaron muchos cortadores. Yo urgía de entre 40 y 60 jornaleros y apenas logré que nos llegaran unos 15 trabajadores”, indicó Javier Martínez Morazán, cafetalero de la comunidad sanjuaneña de la Dalia.
En cada ciclo productivo que se lleva acabo entre mediados de octubre y mitad de marzo se estima que a ese municipio llegan unos 11,000 jornaleros procedentes de Madriz y Estelí.
