Los ecuatorianos se preparan para elegir a un nuevo presidente el domingo 7 de febrero de 2021.

Desafíos económicos y epidemiológicos para nuevo gobierno de Ecuador

Especialistas entrevistados por VOA consideran que la prioridad de un nuevo gobierno debe ser el control de la pandemia de COVID-19, que ha dejado hasta la fecha más de 50.000 muertos en Ecuador.

Los ecuatorianos irán a las urnas este domingo 7 de febrero para elegir un nuevo presidente, en medio de la pandemia del coronavirus y una crisis económica profunda lo que presentará grandes retos al ganador entre los 16 aspirantes que compiten para reemplazar al actual mandatario Lenín Moreno.

Las encuestas dan como favoritos el candidato de izquierda, Andrés Arauz, que tiene el respaldo del expresidente Rafael Correa, seguido del exbanquero Guillermo Lasso, quien ha prometido crear miles de empleos y estimular la economía a través de la inversión extranjera.

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Especialistas entrevistados por la Voz de América consideran que la primera prioridad de un nuevo gobierno debe ser el control de la pandemia de COVID-19, que ha dejado hasta la  fecha más de 50.000 muertos en Ecuador.

“Poder vacunar a la mayor parte de la población y poder controlar el virus”, dijo Andrés Mideros, doctor en Economía y miembro de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. “Lo primero que tenemos que hacer es controlar el virus”.

El doctor Daniel Simancas, médico epidemiólogo y director del Centro de Investigación en Salud Pública y Epidemiología de la Universidad UTE, es muy crítico del sistema de salud del Ecuador y se expresó en términos muy fuertes sobre la forma en que se ha manejado la pandemia hasta el momento.

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“Debería pegarse más a la promoción de la salud que a estar esperando que los pacientes lleguen enfermos o lleguen a enfermar”, dijo Simancas a la VOA. Se anunciaba una vacunación masiva y no se la hizo. Se anunciaban pruebas gratis y no se las consiguió. No hay un programa de rastreo a nivel familiar Nadie ayuda a las familias ni con pruebas ni con medicinas”.

En su opinión, “se ha hecho una de las gestiones peores de la región, alcanzando casi los 50.000 muertos cuando China tiene aproximadamente 6.000 y Japón tiene la mitad. Entonces hemos dejado morir a mucha gente en el país”.

Simancas considera que lo primero que tiene que implementar un nuevo gobierno es “una política incremental de pruebas diagnósticas”.

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