Dustin Pedroia jugó al máximo, pero ¿podrá entrar a Cooperstown?

Dustin Pedroia jugó 14 temporadas en Grandes Ligas y cuando fue lesionado en la rodilla izquierda, aún tenía mucho más que dar en el beisbol

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Dustin Pedroia deseaba la gloria y tuvo que conquistarla en medio de múltiples adversidades, pero debió revestirse de una entereza indestructible en un deporte donde el éxito, se supone, es patrimonio exclusivo de los vigorosos.

Sin embargo, dentro de su pequeño chasis, Pedroia escondía una fuerza y un fuego que le abrirían el camino a la cima con los Medias Rojas de Boston, equipo con el que ganó dos Series Mundiales en su carrera de 14 años.

Pedroia se ha retirado por las lesiones que lo sacaron de acción desde el 2017 y que le redujeron su actividad a solo nueve juegos en las pasadas tres temporadas. Y esa es la diferencia entre una destacada carrera y una gran carrera.

Bateó .299 en sus 14 años, con 1,805 hits, 922 anotadas, 140 jonrones y 725 carreras empujadas. Fue Novato del Año en el 2007 y el Jugador Más Valioso en el 2008. Dos veces lideró la liga en anotadas y una en dobletes.

Resultó, incluso, decisivo en la conquista de dos Series Mundiales para Boston en el 2007 y el 2013, mientras iba a cuatro Juegos de Estrellas y se adjudicaba cuatro Guantes de Oro. Y fue el jugador más defensivo en el 2013.

Además de batear .299, el intermedista tuvo .365 sobre las bases, .439 de slugging y un OPS+ de 113, con promedio de 193 hits, 45 dobletes, 15 jonrones y 15 robos por cada 162 partidos, además de ser un excelente defensor.

Daba gusto verlo jugar. Se entregaba al máximo siempre. En todo momento iba en busca de la base extra, de la gran atrapada y del batazo en el momento oportuno. Un jugador de mucho talento y también de muchas agallas.

Eso es magnífico y va a ser siempre recordado en la historia de los Medias Rojas, sin embargo, se quedó corto de los estándares del Salón de la Fama. Nunca sabremos qué pudo haber ocurrido de no ser la lesión en la rodilla.

El fatídico día ocurrió el 21 de abril del 2017, cuando fue colisionado por Manny Machado, entonces de los Orioles, en la segunda base. Dustin tenía 33 años. Venía de batear .318 el año anterior y su juego lucía en su apogeo.

Volvió y terminó con .293 en 105 partidos, pero ya no se repuso. Actuó en tres juegos en el 2018, en seis en el 2019 y en ninguno en el 2020. Y a los 37 años tiene que decir adiós porque no logró recuperarse para jugar como él lo hacía.

De acuerdo con Baseball Reference, sus estadísticas son similares a las de José Vidro, Howie Kendrick, Edgardo Alfonzo y Daniel Murphy y de ellos ninguno tiene cara de ser Salón de la Fama, pero ya veremos qué pasa con él.

Sin embargo, queda el recuerdo de un jugador que lo dio todo y que a pesar de ser muy pequeño (5’8 pies), jugó como un gigante sobre el terreno, con un carácter extraordinario para crecer bajo la presión que agobia a otros.

Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

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