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Trabajar más y con calidad superior para ser mejor recompensado, es una aspiración que además de justa, es legítima, sin importar el ámbito de acción, pero lo que ha sucedido con el contrato de Lionel Messi, es oneroso.
Siempre ha existido una discusión sobre por qué los atletas ganan más que los médicos y los científicos, o los artistas más que los policías o los políticos más que los maestros, cuando sabemos el impacto que cada uno tiene en la sociedad.
Y no es un debate así a la ligera. Si no veamos en estos días de pandemia, mientras los atletas y artistas han estado a buen resguardo, los médicos y los científicos son los que han dado la cara en busca de una salida a estas crisis que nos agobia a todos.
Sin embargo, con los deportistas y los artistas, entran otras variables a la discusión, pero sobre todo, está el hecho de que son rubros que venden son emociones y su precio es elevado, además generan ganancias en cantidades industriales.
De modo que cada atleta o cada artista, con un talento muy singular y a veces hasta de otro planeta, genial, como el de Messi, desean que se le pague lo justo. El problema es cuando se exagera como ha ocurrido con el argentino, a pesar de que se lo quiera justificar.
Un pacto de 673 millones de dólares (555,237,619 millones de euros) en tres años, incluyendo salario, derecho de imagen y bonificaciones, es una cosa exorbitante, incluso para Messi, el mejor jugador de la actualidad y uno de los mejores de la historia.
Lo más curioso es que al fanático, que lleva gran parte de la carga de esos contratos, se le habla de amor y lealtad a una organización y a Messi le van a pagar 39 millones de euros (47.12 millones de dólares) por fidelidad al equipo, aunque se vaya en junio.
Es claro que Messi es el gran activo del Barcelona. El expresidente del club y de nuevo candidato a la presidencia, Joan Laporta, dice que Leo genera un tercio de las ganancias del club y que de cada ocho camisetas que vende el equipo, seis son de Messi.
Y es posible, pero nada de eso esconde también la gran ambición del jugador y de la gente que le rodea. De otra modo no se haría un pacto de ese nivel que tiene al mundo alarmado y al equipo con un déficit que no sabe manejar.
Esta revelación, realizada a partir de una investigación del diario El Mundo de España, más que dañar la imagen de Messi, lo muestra tal como es: humano, ambicioso e imperfecto, pero con muchos millones en sus cuentas.
Ahora se asegura que vienen demandas y demás, de las cuales su figura, seguramente no saldrá bien parada, como tampoco lo estuvo cuando se le procesó por el asunto de los impuestos en España.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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