El pasado 21 de enero, publiqué en estas mismas páginas un artículo que titulé “El candidato ideal”. Agradezco a mis amigos y lectores de LA PRENSA por sus comentarios sobre el mismo, de entre todos hubo uno que llamó mi atención. Fue el comentario del doctor Noel Ernesto Ramírez Sánchez, expresidente del Banco Central. Si mi memoria no me falla, el comentario fue: “si buscamos un candidato ideal, es porque no hay líderes”. Reflexión con la que estuve de acuerdo de inmediato. Hecha la aclaración, paso a argumentar por qué estoy de acuerdo con dicha afirmación. El pasado 7 de septiembre publiqué un artículo que titulé “Qué hacer con la proliferación de líderes”. En él enumeré algunas cualidades que distinguen a los líderes, afirmé que los liderazgos se construyen con el tiempo y tienen ciertas características, entre las que sobresalen la capacidad de guiar, de inspirar confianza y entusiasmo. Un líder decía, debe ser capaz de contagiar, ilusionar, estimular y, sobre todo, predicar dando el ejemplo.
Por ello, no tengo ningún problema en asegurar que en la actualidad los nicaragüenses carecemos de líderes opositores. Dicho esto, paso a analizar las cualidades que a mi juicio deberíamos buscar en un candidato, si es que queremos en realidad no solo salir del dictador, sino que también de la dictadura y sus vicios. A diferencia del líder cuyas decisiones no se discuten, el candidato tiene que tener carisma para persuadir, convencer y, por supuesto, no debería tener ningún problema en exponer ante los votantes su hoja de vida personal, profesional y política.
Al momento de escribir este artículo, ya es imposible detener la avalancha de candidatos, algo que hasta cierto punto es saludable, pues tendremos un abanico amplio para escoger al que, a nuestro juicio, no solo es el mejor, sino que también el que tiene más posibilidades de ganarle al dictador. El 11 de diciembre del 2014 (hace seis años) escribí un artículo que titulé “Se busca un presidente”. En esa ocasión la revista Domingo le había hecho una amplia entrevista al ingeniero Piero Coen, en ella se revelaron interesantes aspectos de su personalidad. El comentario de una lectora fue: el ingeniero Coen sería un excelente presidente por su capacidad administrativa, por ser un triunfador en sus múltiples negocios, por ser visionario, filántropo con su propio dinero y no con el ajeno y por tener excelentes relaciones internacionales. Muy pocos de los actuales aspirantes presidenciales poseen un currículo semejante, aunque algo parecido podría decirse del precandidato del PLC el empresario Milton Arcia y por supuesto de Cristiana Chamorro, recientemente propuesta por Unite (grupo social miembro de la Coalición Nacional).
Con esto no quiero decir que descartemos a los que se postulen y no puedan enseñar otra cosa más que su sacrificio en su lucha contra el régimen. Aunque al respecto, vienen a mi memoria las palabras del expreso político Nairobi Olivas, cuando salió de la cárcel y dijo: Nicaragua no me debe nada, lo que hice lo hice porque sentí la necesidad de hacerlo y la más reciente demostración de compromiso por la causa de la democracia que mostró el joven Sergio Beteta que, cuando le pidieron que firmara un documento que le presentó la jueza que ya tiene la orden de condenarlo, escribió “Viva Nicaragua libre”.
Para finalizar, les paso la voz a los diferentes candidatos, sobre otra observación del doctor Noel Ernesto Ramírez, para que sepan lo que les espera. Él recomienda leer el libro de Theodore White, “The making of the presidente 1960”. En dicho libro, el autor afirma que los conflictos entre partidos son menos complicados, que los conflictos dentro de un mismo partido o agrupación política y por las descalificaciones que ya comienzan a surgir de parte de los menos calificados, considero que don Theodore White tiene mucha razón.
El autor es comentarista político.