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En pocos meses, Sandor Guido ha pasado de ser un candidato al monumento en León, a ser el blanco de cuestionamientos severos. Y todo porque el asombroso ritmo ganador con que inició, se ha frenado de forma repentina.
Ha sido como si el estado de gracia que Guido exhibió en sus primeros dos años, se hubiera desvanecido. Pasó de acumular campeonatos y reconocimientos, a coleccionar tropiezos y críticas y le ha costado aplicar un giro.
Y los fanáticos que suelen ser crueles y que cambian su apreciación en función del resultado, han olvidado muy pronto los triunfos recientes de Sandor y se han centrado en criticar un presente que está muy difícil.
Quizá sea necesario ir por parte. El despegue exitoso de Sandor como timonel, no lo ha tenido nadie. Ni siquiera Noel Areas, Omar Cisneros, Julio Sánchez o cualquier otro timonel de renombre en la historia pinolera.
Guido triunfó con el club Sub23 de León. Luego en el Pomares. Después en la Liga Profesional y en la Serie Latinoamericana. Y fue a la Serie del Caribe con Panamá y repitió en la última Profesional.
Y para demostrar que su éxito trascendía, ganó de forma invicta el Premundial Sub23 en nuestro país, en una actuación de nivel espectacular que nos mostró su rápida madurez a pesar de su juventud.
Pero como nadie se pasa la vida ganando, Guido se hundió con León en el Pomares y después tropezó con el San Fernando como refuerzo, antes de llegar a la actual situación con los felinos en la Liga Profesional.
Objetivamente es difícil que los Leones puedan clasificar, sin embargo, no todo es culpa de Sandor. De hecho él ha sido fiel a su estilo de rotar a su personal, pero los resultados son negativos y va en último lugar.
Los Leones han bateado bastante (.308 colectivamente) pero su pitcheo es un atentado (5.36) y eso escapa a lo que Guido puede hacer. La fragilidad se nota más en el bullpen, donde se han perdido varios partidos.
Mi punto es que después de lo que Sandor ha hecho en tan poco tiempo, en términos de éxito, los fanáticos deberían ser más considerados. Nadie gana por siempre y él les ha proporcionado grandes emociones.
Esto de los mánagers debería ser como en la vida, en el matrimonio o el trabajo: los buenos tiempos nos sostienen en los malos momentos. Nadie es perfecto y todos necesitamos de una nueva oportunidad.
Sandor es joven, talentoso y preparado. Tiene un futuro prometedor y un pasado reciente que nadie lo ha tenido aquí, aunque el presente le esté jugando una mala pasada. Pero se repondrá. La gente capaz lo hace.
Y seguro está acumulando una gran experiencia porque muchas veces se aprende más de los tropiezos que de los triunfos. Ya veremos qué más logra conseguir Sandor, quien ahora está bajo un duro escrutinio.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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