Don Justo: como salido de Auschwitz

Las fotografías y videos que circularon la semana pasada del exprisionero político y campesino ometepino Justo Rodríguez López, de 68 años, sin duda conmovieron la conciencia nacional, tal que yo no pude menos que recordar el estado cadavérico en que se encontraban los prisioneros en la infame prisión nazi de Auschwitz, cuando los pocos sobrevivientes del holocausto fueron liberados por el ejército rojo el 27 de enero de 1945.

Las imágenes de personas desnutridas caminando como un cadáver vivo que he visto en documentales de la Segunda Guerra Mundial han quedado registradas en mi memoria y saltaron a primer plano cuando vi las fotos de la transformación que sufrió don Justo tras ocho meses luego que fue arrestado injustamente el pasado 20 de abril cuando se dirigía a cultivar su parcela de tierra en Esquipulas, Isla de Ometepe.

Su hermana mayor, doña Emérita Rodríguez, de 70 años, quien está a su cuido, definió su estado de forma dramática: “Su situación es muy delicada, lo que nos entregaron fue un montón de huesos porque es una barbarie cómo está. Él era un señor gordo, está desnutrido, le hablamos y solo nos queda viendo”.

El suceso ha motivado la condena nacional e internacional, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, declaró en su cuenta de Twitter: “Condenamos los tratos crueles e inhumanos que sufrió don Justo Rodríguez quien ahora, por culpa de la tortura, está luchando por su vida”.

Su liberación en el Hospital Lenín Fonseca, donde fue operado por una embolia cerebral, tuvo lugar precisamente en la víspera de Navidad, el pasado 24 de diciembre, por lo que por el espíritu cristiano de los tiempos impactó aún más a la población. Su estado ha motivado campañas de recolección de fondos que personas caritativas y altruistas le han hecho llegar a doña Emérita (Telf.: 7793-3498) para la manutención y cuido esmerado de don Justo.

A la hora de redactar este artículo, el lunes 28 de diciembre, me comuniqué con doña Emérita quien me relató que el 20 de abril, cuando su hermano fue detenido en el parque de Esquipulas, se dirigía a componer un portón de la siembra de yuca que tiene. Al verlo la Policía, él se quiso esconder detrás de un palo de nim, pero fue en vano.

La Policía le golpeó la cabeza a patadas brutalmente en la tina de la patrulla policial y hasta le dejaron caer una pesada llanta de repuesto en la cabeza. El día 24 de diciembre que se lo entregaron en el Lenín Fonseca, después de extraerle varios coágulos de sangre del cerebro, el médico que lo atendió relacionó la embolia cerebral que le produjo los coágulos, con las secuelas de la golpiza recibida el día de su captura. Este parte médico fue escuchado, según doña Emérita, por el jefe del penal de la cárcel Modelo de Tipitapa, Ervin Blandón, y otros agentes policiales que se personaron al Hospital Lenín Fonseca donde liberaron al reo en estado crítico.

Otro ciudadano ometepino que fue capturado el mismo día 20 de abril junto con don Justo —relata doña Emérita— fue el señor Alfonso López a quien le quebraron cuatro costillas de la brutal golpiza recibida. López aún se encuentra prisionero.

Este caso de evidente brutalidad policial, aparte de la gran injusticia cometida contra don Justo al arrestarlo, debe ser investigado a fondo y los autores deben de pagar por el crimen cometido para que la Policía Orteguista no siga utilizando métodos salvajes en contra de la población y realizando capturas ilegales sin orden judicial.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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