La inmunidad vitalicia de Putin

El presidente autocrático de Rusia, Vladímir Vladímirovich Putin, aprobó este martes 22 de diciembre una insólita ley mediante la cual se otorga a sí mismo inmunidad para el resto de su vida, aún en el caso de que dejara de ser gobernante lo cual es obvio que no está en sus planes.

Es un caso para Que nada te asombre, un interesante libro del periodista nicaragüense radicado en Estados Unidos (EE. UU.), Rodolfo Saavedra, en el cual incluye varios hechos insólitos pero reales de políticos de diversas tendencias y de muchos países.

“En política todo puede suceder, incluso que los muertos voten, como ha sucedido en muchas elecciones, o que un difunto resulte elegido para un cargo”, dice el autor de dicho libro que fue editado en Miami en 2002.

Según la información difundida por la agencia de prensa internacional AFP, publicada en su edición de este miércoles por LA PRENSA, la ley rusa aprobada el martes anterior otorga a los expresidentes y a sus familias inmunidad completa para que no puedan ser procesados nunca por delitos que hayan cometido. Parece increíble pero es cierto.

Ni siquiera los zares, título que ostentaban los monarcas autócratas y absolutistas de la antigua Rusia, se atrevieron a declararse inmunes e impunes de por vida.

La agencia francesa de noticias mundiales indica que la inmunidad de Putin solo podría ser anulada si fuera “acusado de traición o de otro delito grave y los cargos son confirmados por el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional”. ¿Pero quién se atrevería a acusar a Putin de tales cargos y menos oficialmente? Es mucho más factible que lo declaren oficialmente “héroe nacional”, “padre de la patria”, o “padrecito de todas las Rusias y los rusos”, como se hacían llamar los antiguos zares.

Ahora bien, ¿copiará también esa ley Daniel Ortega? A él le gusta copiar las leyes represivas rusas como lo ha hecho con la “Ley Putin”, o sea la Ley de Agentes Extranjeros que prohíbe recibir apoyo externo para obras sociales y de caridad, pero sobre todo para promover la democracia y defender los derechos humanos.

Rusia, como todos los países de Europa tiene una gran cultura admirada mundialmente. Ha tenido poetas insignes como Pushkin y Lermontov. Grandes escritores como Dostoievski y Tolstoi. Músicos inmortales como Glinka y Chaikovski. Tiene envidiables museos con obras maestras del arte universal, como el Ermitage en San Petersburgo y la Galería Tetriakov en Moscú.

Pero también ha tenido déspotas extremadamente criminales, como Iosif Stalin, quien es admirado públicamente por Putin y cuyos pasos al parecer quisiera seguir.

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