La tiranía

Hace dos semanas escribí sobre la dictadura. Hoy trataré sobre la tiranía, definida por el Diccionario de la Real Academia Española como el “gobierno ejercido por un tirano”, y como “abuso o imposición en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad”. Tirano es definido como “una persona que obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad; que abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, o que, simplemente, impone ese poder y superioridad en grado extraordinario”.

En la Grecia antigua la tiranía era el régimen de poder absoluto instaurado por un tirano (del latín tyrannus, “gobernante ilegítimo”, derivado del griego týrannos), el gobernante que había accedido al poder mediante la violencia, derrocando al anterior gobierno de una polis (las ciudades-Estado griegas), o mediante un golpe de Estado militar, o incluso gracias al apoyo popular de un pueblo que después se arrepiente de su error. El tirano ocupaba el poder no por derecho (de iure), sino que lo detentaba por la fuerza (de facto). (Cf. Indro Montanelli, Historia de los Griegos, 2005).

Aristóteles, en su obra “Política”, dice que la tiranía “acumula los vicios del amor por las riquezas y la hostilidad hacia el pueblo que desarma y esclaviza”. La considera “el peor régimen” y “afirma que se ve claro por los hechos que la mayoría de los tiranos han surgido de demagogos que se han ganado la confianza calumniando”.

Jean-Jacques Rousseau, en “El contrato social”, expresa: “El tirano es el que se impone  contra las leyes para gobernar según ellas; y el déspota es el que se hace superior a las mismas leyes. Así, el tirano puede dejar de ser déspota; pero el déspota es siempre tirano”.

Hoy toda tiranía es despótica. Se identifica con el uso abusivo y cruel del poder político usurpado; un poder no solo ilegítimo por su origen, sino también injusto por su ejercicio y que reprime cualquier oposición. Los tiranos terminan siendo aborrecidos por la demagogia o populismo de su forma de acceder al poder y de mantenerlo, y por la corrupción política de su ejercicio. Normalmente los dictadores ejercen su poder absoluto como tiranos y déspotas. (Cf. Tyranny: Encyclopædia Britannica).

Fray Bartolomé de las Casas, en su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, usa el término tirano para designar a los conquistadores en su relación con los indígenas: “… el capitán, principal tirano, envía gente al dicho hombre cruel (por cuya ferocidad los indios que eran pacíficos, y sufriendo grandes tiranías y maldades, se habían ido a los montes) el cual fue a buscarlos, y porque no basta esconderse en las entrañas de la tierra, hallaron gran cantidad de gente, y mataron y despedazaron más de quinientas ánimas, hombres, mujeres y niños; porque a ningún género perdonaban. … Otro gobernador, o por mejor decir, destruidor de hombres, tirano… ordenaba enviar al tirano que tenía en su lugar puesto por teniente, que le enviaran, de prisa, tantos cientos de esclavos…”

Benjamín Franklin sugirió, para el escudo o emblema nacional de los Estados Unidos, la frase: “La rebelión ante los tiranos es obediencia a Dios”. Finalmente no fue incorporada, pero gustó tanto a Thomas Jefferson que la tomó para su emblema personal.

Vemos que la tiranía es definida como la imposición del poder abusivo y cruel; un gobierno contra derecho; sin justicia; con hostilidad hacia el pueblo que desarma y esclaviza; ilegítimo por su origen y despótico.

 Antes escribí sobre la dictadura, definida como un régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales. Es fácil ver la similitud entre dictadura, despotismo y tiranía. ¡Es lo mismo! Las sutiles diferencias —de haberlas— serán históricas, académicas o semánticas.

Para los pueblos que sufren bajo un dictador, un déspota o un tirano, es igual; y el repudio mundial que tales regímenes tienen es similar.

 

El autor es abogado y analista político.

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

Opinión dictadura régimen tiranía archivo
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