¿Padece la UNAB de ilegitimidad de origen?

Las razones esgrimidas en la defenestración exprés aplicada por la bancada gobiernista de la Asamblea Nacional a María Fernanda Flores, esposa de Arnoldo Alemán, otrora líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), a petición de la diputada y presidenta de ese partido María Haydée Osuna; dieron la excusa perfecta a los miembros de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) para solicitar la expulsión del PLC de la Coalición, algo que venían intentando desde hace buen rato.

Independientemente de las razones esgrimidas, algunas válidas como la duda sobre la condición de opositor del PLC, para nadie es un secreto el antagonismo ideológico entre los miembros de la UNAB y el liberalismo. Por lo que de nada valieron las múltiples razones de los representantes liberales, quienes solicitaron de todas las formas posibles, se les aplicara el mismo tratamiento dado a los miembros de la Alianza Cívica que decidieron no seguir al representante de los empresarios, Juan Sebastián Chamorro, cuando decidió separarse de la Coalición.

Al final terminaron consiguiendo la expulsión del partido, su juventud y sus miembros, quienes desde los territorios dieron claras muestras de seguir siendo parte de la Coalición. Tan pronto se hizo pública dicha resolución, las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar, la mayoría no les concedían a los miembros de la UNAB poseer la moral necesaria para erigirse en jueces y mucho menos en verdugos del liberalismo.

Esa reacción me hizo solicitar la opinión de un prestigioso liberal retirado, su repuesta originó el título a este artículo: “La UNAB carece de legitimidad de origen para convertirse en juez y verdugo del PLC”, fueron sus palabras textuales. Para a continuación manifestarme que la UNAB está conformada por una organización de izquierda radical, la Articulación de Movimientos Sociales y por militantes del Movimiento Renovador Sandinista, dirigidos por personas que cogobernaron los once años del primer gobierno de Daniel Ortega, corresponsables de violaciones de Derechos Humanos, inclusive algunos responsables directos de asesinatos atroces, que para ellos eran ajusticiamientos, igualmente se apropiaron de bienes de personas honestas, a estas acciones las llamaron recupere y las de inmuebles adjudicación; cuando abandonaron el gobierno, ninguno devolvió lo que se apropiaron.

Con lo anterior, no pretendo justificar la actuación del PLC, tampoco minimizo la responsabilidad de Arnoldo Alemán y mucho menos trato de disimular el pacto más que evidente de María Haydée con Ortega; pero la saña, el odio y la animadversión con que actuaron los señores de la UNAB, dejó en evidencia que su acción fue motivada por razones eminentemente ideológicas, me dijo. Al final me preguntó: ¿Qué tipo de gobierno crees que harían los sandinistas ahora “antiorteguistas” si tuvieran la oportunidad de volver al poder? Según él, correríamos el riesgo de volver a un orteguismo sin Ortega.

Personalmente no me considero radical, pero tampoco estoy ciego. Recuerdo perfectamente que la UNAB nació después de los sucesos del dieciocho de abril de 2018 y de inmediato pretendieron apoderarse de la lucha azul y blanco. Pero volviendo a la crisis del Partido Liberal Constitucionalista, todo lo expuesto anteriormente indica que la brecha ideológica entre demócratas y quienes proceden del partido rojo y negro sigue abierta y después de la expulsión del PLC, dudo que las palabras fuertes intercambiadas durante las discusiones en el seno de la Coalición, no hayan dejado huellas. Por lo que estoy más que seguro que producto de ese enfrentamiento quedaron dos bloques bien definidos, una minoría que viene del sandinismo y el mayoritario que jamás ha comulgado con ellos.

A mi juicio, ambos grupos deberían convencerse de que los horrores que nos está infligiendo la actual dictadura, debería comprometerlos a administrar sus diferencias ideológicas y poner a Nicaragua primero y ofrecernos un gobierno de centro, que nos garantice libertad, democracia y justicia. En cuanto a los miembros de la UNAB, deberían dejar atrás esas ideas socialistas trasnochadas. Eso si aspiran a que los nicaragüenses dejemos de verlos como una extensión del totalitarismo corrupto que actualmente nos desgobierna

Opinión Alianza Cívica oposición PLC UNAB archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí