Jonathan Loáisiga impresiona por el fulgor de su potencial, pero es claro que necesita un poco más de fuego para desplegarlo con maestría sobre el mejor escenario que el beisbol puede levantar como son las Grandes Ligas, donde lucha por su establecimiento definitivo.
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Este año actuó con energía y precisión desde los entrenamientos primaverales y parecía en ruta a una gran temporada, pero el coronavirus forzó a una pausa prolongada. Sin embargo, al regresar a la acción lo hizo con el porte y la soltura habitual, pero le faltó cierto nivel de exactitud.
El nica terminó con récord de 3-0 y 3.52 luego de 15 actuaciones en las que acumuló 23 innings con 22 ponchados. En ese trayecto admitió 21 hits, tres jonrones, nueve carreras limpias y siete bases. Tuvo un whip de 1.21 y los contrarios le batearon para .241.
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El balance y la efectividad de Loáisiga muestran un progreso evidente. Pasó de 2-0 y 5.11 en 2018, a 2-2 y 4.55 en el 2019. Así que el 3-0 y 3.52 de este año, ha sido lo mejor en su joven carrera. Y andaba por 2.70 antes de flaquear ante Toronto en el cierre de la campaña.
A Loáisiga tampoco le fue bien en la postemporada ante Cleveland, cuando fue traído a sacar un out en medio de una amenaza de los Indios y toleró un doble que niveló el juego. Y ante Tampa, tampoco exhibió el dominio que ameritaba un partido de esa magnitud.
¿Entonces, qué podemos esperar de Jonathan para el 2021? La respuesta la tiene Max Greenfield del sitio Pitcherlist.com, publicación especializada en la analítica del beisbol, donde ofrece una serie de detalles que permiten ver el futuro con mucho optimismo.
El mejor lanzador joven
Bajo el título de “Jonathan Loáisiga, un arma esperando ser desbloqueada”, Greenfield analiza aspectos específicos en el arsenal del nica y asegura que tiene todas las señales para convertirse en un gran lanzador siempre y cuando se le dé el manejo apropiado.
“Los Yanquis tienen una buena cantidad de lanzadores jóvenes como Deivi García, Clarke Schmidt e incluso Domingo Germán, pero el mejor de todos ellos es Loáisiga, un tirador de 26 años nacido en Nicaragua, quien entró en escena en el 2018”, dice Greenfield.
Loáisiga tuvo una reducción en su frecuencia ponchadora este año (de 10.5 por cada nueve innings en 2019 a 8.6 ahora), pero sin disminuir ni su velocidad ni el movimiento de sus disparos, al contrario, mejoró en estos aspectos, así que probablemente modificó su enfoque al trabajar.
“Un indicador de éxito es limitar los contactos duros y mantener la bola por el suelo. En el 2020, Loáisiga estuvo entre la élite en estos aspectos, entre el cinco por ciento de los lanzadores. Es más, el ángulo de lanzamiento de sus batazos, fue cercano a cero”, señala Greenfield.
Jonathan tiene un repertorio amigable con los ponches y los roletazos y eso se debe en gran parte al spin rate (velocidad de giro o efecto sobre la bola). Los lanzadores de élite tienen un spin por las 2,500 revoluciones por minuto en su recta. Loáisiga anda en las .2,400 pero va mejorando.
“Lo esencial será asignarle un rol y prepararlo en función de esa asignación. Cuando falló en la postemporada, fue porque no había tenido una experiencia similar antes. Así que los Yanquis deberían prepararlo o para abrir o para relevar en el 2021”, señala el autor.
Detalles
Jonathan Loáisiga cumplió 26 años el pasado 2 de noviembre y con la experiencia de haber lanzado en las Mayores en parte de los pasados tres años, debe ir a su consolidación.
En el 2018 ponchó al 30.6 por ciento de los bateadores, en el 2019 al 26.6 por ciento y en el 2020 al 22 por ciento. Así que este año le hicieron más contacto a sus lanzamientos.
Sin embargo, lo esencial es que los contactos fueron débiles en su mayoría, redujo su tasa de bases por bolas y el ángulo de lanzamientos (elevación) de los batazos, es bajo.
De acuerdo a Max Greenfield, las cifras de Loáisiga sufrieron un poco en el este 2020 debido a que la defensa de los Yanquis en el cuadro interior no fue de las mejores.
Nadie sabe el futuro, pero como dice Greenfield, Loáisiga parece un lanzador con todo el potencial para convertirse en una estrella en el beisbol de las Grandes Ligas.