El Movimiento San Isidro

San Isidro es un antiguo barrio de la Habana Vieja, el sitio más pintoresco de la capital de Cuba que por su antigüedad y edificios históricos monumentales la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

A pesar de eso San Isidro es uno de los barrios más pobres de la empobrecida capital cubana. Pero, paradójicamente, en los últimos años se ha convertido en uno de los principales focos artísticos y culturales, de La Habana y de Cuba en general.

Ahora San Isidro ha saltado al escenario de la atención mundial, al escenificarse allí una protesta de artistas y otros hacedores de cultura, pequeña por la cantidad de participantes pero agigantada mediáticamente por su significación y la desmesurada reacción y represión gubernamental.

En ese barrio pobre pero de mucha riqueza cultural, un grupo de artistas y activistas culturales formó en diciembre de 2018 el Movimiento San Isidro, para protestar por la entrada en vigencia del Decreto 349, mediante el cual el partido comunista y el gobierno deciden quién puede ser artista, y quién no, y establece una censura artística y cultural mucho más rígida e intolerante.

Como toda protesta en Cuba, aunque no tenga carácter político ni cuestione al gobierno y al sistema comunista, la del Movimiento San Isidro fue reprimida apenas salió a luz pública.

En noviembre recién pasado, el músico rapero Denis Solís, miembro de dicho Movimiento, difundió mediante una transmisión en vivo por Facebook el allanamiento de su vivienda por la Policía Nacional Revolucionaria. Solís fue detenido, sometido a proceso judicial bajo la acusación de desacato y condenado por un Tribunal Revolucionario a ocho meses de cárcel.

En solidaridad con su compañero y exigiendo su liberación, los demás miembros del Movimiento San Isidro iniciaron una serie de protestas bastante limitadas por el ambiente represivo que siempre hay en La Habana y toda Cuba. La principal protesta ha sido la huelga de hambre y la huelga seca (abstenerse de ingerir líquidos), como se acostumbra en ese país dominado por una dictadura totalitaria que no permite ningún espacio de protesta ni libertad de expresión.

La policía de la dictadura castrista allanó y cerró el local del Movimiento San Isidro, encarceló a varios de sus miembros y el régimen los acusó de ser provocadores al servicio del “imperialismo yanqui”. Esto le dio a la protesta resonancia mundial.

En Estados Unidos, tanto los representantes del presidente Trump, como los del presidente electo Biden, coincidieron en condenar la represión contra el Movimiento San Isidro; esto cuando las autoridades de Cuba están esperanzadas en que el nuevo gobierno de EE. UU. restablezca la política de tolerancia, amistad y auxilio al régimen comunista implementada por el expresidente Barack Obama, de quien Biden fue su vicepresidente.

No es la primera vez que en Cuba se enciende una protesta contra la dictadura totalitaria. Son pequeñas señales, pero grandiosas, porque mantienen encendida la luz de esperanza en que algún día el pueblo cubano podrá vivir en libertad.

Editorial Cuba archivo
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