El exembajador de Nicaragua en Estados Unidos (EE. UU.), Arturo Cruz Sequeira, asegura que con el gobierno de Joe Biden no se terminará la presión estadounidense sobre la dictadura de Daniel Ortega. Más bien, especuló, si las elecciones del próximo año son fraudulentas, EE. UU. podría sacar a Nicaragua del tratado de libre comercio regional DR-Cafta.
Cruz Sequeira fue embajador de Nicaragua en EE. UU. representando al régimen de Daniel Ortega. Pero después de dos años de servicio, de 2007 a 2009, renunció y volvió al Incae a seguir investigando y dictando cursos de formación empresarial.
Al finalizar el recién pasado mes de noviembre, Cruz Sequeira dijo a la Voz de América que es “un grave error” subestimar a la administración del próximo presidente de EE.UU., Joe Biden, y creer que podría quitar o aliviar la presión de EE. UU. sobre Ortega.
El exembajador Cruz recordó que la secretaria de Estado Hillary Clinton, del gobierno demócrata de Barack Obama, sacó a Nicaragua de la Cuenta Reto del Milenio después del fraude electoral en las elecciones municipales de 2008. Por aquella drástica sanción el régimen de Ortega perdió cuantiosos recursos financieros de EE. UU., destinados a obras de infraestructura y proyectos de desarrollo económico y social en el Occidente del país.
Actualmente, según Cruz Sequeira, “estamos viendo esos antecedentes de los demócratas. Ahora bien, creo que van a enfatizar el tema de la credibilidad electoral y si llegamos a las elecciones de 2021… y se da un fiasco terrible, yo veo a los demócratas suspendiendo a Nicaragua del Cafta… Esto sería la bomba atómica para nosotros”, sentenció el experto en la política exterior de EE. UU.
Sin duda que Ortega sabe el riesgo que corre si no permite que las elecciones de noviembre de 2021 sean justas y limpias. Y debe sopesar qué será más importante para él: seguir en el poder por la fuerza y el fraude, pagando el precio que sea, incluyendo la salida de Nicaragua del DR-Cafta y probablemente del Acuerdo de Asociación de la Unión Europea con Centroamérica; o hacer elecciones verdaderas, libres y limpias.
Cuando el gobierno demócrata de EE. UU. sacó a Nicaragua de la Cuenta Reto del Milenio, como castigo por el fraude electoral en las elecciones municipales de 2008, Ortega no habló sino que puso a su vicecanciller Manuel Coronel a que dijera lo siguiente:
“Las políticas de Nicaragua —es decir, de la dictadura orteguista— nacen de un proyecto que hay, serio, bien pensado, que va caminando y que no está en entredicho (…) eso lo deberían saber sobre todo los yanquis, que con Cuba tienen cincuenta años de estar haciendo presiones de toda naturaleza y nunca han podido tener ninguna influencia”.
De manera que está por verse, primero si Biden mantiene la presión sobre la dictadura y saca a Nicaragua del DR-Cafta al consumarse el fraude electoral de 2021; y segundo, si el dictador Ortega persiste en su irracionalidad y sigue por el incierto rumbo político de Cuba comunista.