La «pandemia en la sombra»

Las organizaciones feministas de Nicaragua —las que con más dedicación y firmeza denuncian la violencia contra las mujeres y abogan por las víctimas— este año otra vez no han podido manifestarse públicamente en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. No lo han podido hacer debido a la implacable represión policial desatada por la dictadura desde la rebelión de abril y las protestas sociales de 2018.

Las Naciones Unidas instituyeron hace 39 años esta jornada internacional, que debe realizarse cada 25 de noviembre, en memoria de tres mujeres —hermanas entre ellas— de República Dominicana: Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas en ese día del año 1960 por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”, proclamó Minerva Mirabal poco antes de que la asesinaran. Y en efecto, los brazos de Minerva y los de sus hermanas salen de sus sepulturas, especialmente cada 25 de noviembre cuando millones de mujeres inundan las calles en todas partes del mundo, para manifestarse contra la violencia machista y exigir justicia para las víctimas.

Solo en los países dominados por dictaduras, como Nicaragua, no se permite a las mujeres realizar públicamente esta jornada anual. O la conmemoración ha sido secuestrada y desvirtuada por el poder autoritario, convertida en una demagógica celebración oficialista que ofende la dignidad de las mujeres.

Este año ha habido más motivo para pronunciarse por la eliminación de la violencia contra la mujer, porque esta ha empeorado debido a la pandemia del nuevo coronavirus al obligar al confinamiento y que las mujeres víctimas tengan que convivir más tiempo con sus agresores efectivos y potenciales.

Es por eso que la ONU por medio de una agencia pertinente dio a conocer una declaración titulada “La pandemia en la sombra: violencia contra las mujeres durante el confinamiento”. En esta se dice que “Desde que se desató el brote de COVID-19, los nuevos datos e informes que presentan quienes están en primera línea revelan que se ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres y las niñas, sobre todo, la violencia en el hogar”.

Esto ha ocurrido en todas partes del mundo, puesto que en todas las naciones, etnias y culturas —en unas más o menos que en otras— ocurre la violencia contra la mujer, incluyendo su peor manifestación, que es el femicidio.
Pero en Nicaragua esta odiosa situación se ha agravado no solo por las condiciones impuestas por la pandemia, sino también porque la dictadura ha soltado a miles de delincuentes comunes, entre ellos, según datos de las organizaciones feministas, “más de 500 hombres que estaban purgando penas por delitos de violación, incluyendo feminicidio, abuso sexual, agresiones físicas y feminicidio en grado de frustración”.

La violencia contra la mujer no es un problema solo de las mujeres. Es una lacra humana y social, que debería motivarnos a todos a pronunciarnos y luchar por su erradicación definitiva.

Editorial feministas mujeres Violencia intrafamiliar archivo
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