Sin necesidad de haber llegado a las Grandes Ligas, pero con el antecedente de ser el más consistente tirador cubano de los últimos años, Lázaro Blanco ha provocado muchas expectativas en la Liga de Beisbol Profesional desde su aterrizaje hace una semana al campamento de los Leones de León, sin embargo la lluvia ha impedido que se concrete su debut, aunque la noche del jueves al menos logró soltarse por un inning.
En realidad, la lluvia no solo a perseguido a Blanco, porque la liga ha sufrido la suspensión de 13 partidos entre el 17 y el 26 de noviembre, incluyendo los dos de la noche del jueves: Leones ante Tigres, en Chinandega, y Bóer contra el Tren, en Ocotal.
Blanco estaba programado a debutar el pasado lunes el León, frente al Bóer, y llovió. Entonces, movieron su primera aparición para el miércoles, siempre frente a la tribu en la “jaula” de los felinos, y otro aguacero no dio ninguna oportunidad, pero este jueves si consiguió subir a la colina en Chinandega y lanzó un inning de dos hits y una carrera ante los Tigres.
Antes de sacar el primer out, el cubano ya estaba metido en problemas con imparables consecutivos de Ismael Munguía y William Rayo, y aunque permitió una carrera, al momento de la suspensión del encuentro, en el segundo episodio, ya estaba ganando 4-1, gracias a dos carreras de los Leones en el primero y dos más en el segundo por un cuadrangular de Leonardo Ortiz contra el ex bigleaguer Yoervis Medina.
No obstante, todo lo ocurrido queda en el olvido, porque al no alcanzar el quinto inning, este partido se declara como no celebrado y en su reprogramación, el próximo 6 de diciembre, comenzarán de cero.
Mientras tanto, el juego entre el Bóer y el Tren ni siquiera despegó porque un aguacero dejó inutilizable el campo y este encuentro fue reprogramado para el próximo 17 de diciembre.
De los 13 juegos suspendidos por lluvia, la liga solo ha podido completar la reprogramación de dos de ellos, así que hay 11 partidos pendientes, todos con sus respectivas fechas de juego. Los huracanes Eta e Iota de esta forma hicieron sus estragos en la LBPN.
El problema es que este torneo tiene un calendario apretado sin día de descanso en la semana y cada encuentro suspendido, equivale a ser reprogramado en días de juego, produciendo dobles carteleras que hacen más agotadora la agenda de cada conjunto.
Una posibilidad sería reducir el calendario de 32 a 28 partidos, o sea en lugar de jugar ocho veces contra cada equipo, ahora serán siete, y de esa forma se quita un poco de peso al arduo trajín.
Mientras tanto, los leoneses cruzan los dedos para que no llueva la próxima vez que Blanco regrese a la colina.