La paralización del turismo está pasando factura a la industria cárnica de ave en Nicaragua. El sector espera terminar este año con una contracción de 1.3 por ciento, debido principalmente a menores pedidos de hoteles y restaurantes, que están operando a medio gas debido a la presencia casi nula de turistas internacionales.
La situación había sido levemente compensada por el consumo local, que también ha estado afectado por la migración masiva de nicaragüenses tras el estallido de la crisis política en abril del 2018, la caída del poder adquisitivo y el desempleo por tres años de recesión.
Según datos del Banco Central de Nicaragua, en el 2018 la producción de carne de pollo cayó 4.2 por ciento; en el 2019 retrocedió 0.2 por ciento y para este año, según expectativas de este sector, se proyecta un descenso de 1.3 por ciento, según dijeron fuentes de esta actividad económica a este Diario. Las estimaciones la basaron según la evolución de los datos que refleja el máximo emisor bancario sobre el sector, aclararon. Hasta julio de este año la producción acumula 177.1 millones de libras.
«En Nicaragua, el 2020 continúa transcurriendo como el tercer año consecutivo de decrecimiento económico, agravado por la crisis del Covid-19. La avicultura no escapa a dicho entorno», lamenta una de las fuentes del sector en declaraciones a LA PRENSA, que pidió no ser citada.
Es la producción de huevo la que tiene un mejor desempeño, aunque por factores propicios del ciclo de reproducción de las aves. Entre el 2018 y 2019 se observó una producción promedio anual de 2.8 por ciento, explicado principalmente por el ciclo reproductivo de las aves, cuyo proceso se desarrolla en un lapso de 90 semanas, que se puede ampliar a dos años si se incorpora la fase de planificación, colocación y entrega de pedido de la genética.
Esto explicaría que el aumento en este sector se debió al inicio de la fase de producción de animales previamente preparados en tiempos cuando no había crisis política ni la recesión asomaba por Nicaragua.
En el 2019, la producción de huevo fue de 52.13 millones de docenas. En esto continúa incidiendo el bajo consumo per cápita de este alimento, que oscila aún entre 95 y 100 unidades anuales, un nivel excesivamente bajo si se compara con el de México que se ubica entre 360 y 400 unidades por año.
En los primeros siete meses del 2020, la producción en Nicaragua alcanzó los 31.44 millones de docenas, lo que equivale a un crecimiento del 2.1 por ciento, que si bien el ritmo es menor respecto a lo registrado en los últimos dos años, el resultado es positivo tomando el contexto pandémico en Nicaragua, explican fuentes del sector.
«El huevo es un producto de consumo masivo, sumamente básico, que se encuentra entre los primeros seis alimentos del patrón de consumo nicaragüense; en otras palabras, en medio de cualquier crisis, los alimentos más básicos prevalecen en el mediano plazo» en medio de cualquier crisis, explicó la fuente.
César Hidalgo, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Pequeña y Mediana Empresa Turística (Cantur) en Managua, reconoce que la demanda de alimentos de la industria avícola ha bajado, por las afectaciones en el poder adquisitivo de los nicaragüenses y también por la situación en la que se encuentra el turismo. No obstante, resaltó que pese a las circunstancias adversas del país, el abastecimiento del producto ha estado normal.
El BCN reporta que la actividad de hoteles y restaurantes disminuyó 50.9 por ciento hasta agosto de este año, lo que confirmaría lo explicado por el sector avícola.