La última rebelión armada por la democracia

Hoy se cumplen 60 años del asalto a los cuarteles de la Guardia Nacional en las ciudades de Jinotepe y Diriamba, ejecutado el 11 de noviembre de 1960 por un puñado de rebeldes antisomocistas armados, casi todos de filiación conservadora.

Fue la última rebelión armada contra el régimen somocista con el objetivo de establecer la democracia, igual que la conspiración de abril de 1954 y la invasión de Olama y Mollejones que encabezó Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en junio de 1959. Su propósito era derrocar a la dictadura somocista, pero no para imponer otra dictadura sino establecer un sistema de gobierno fundado en elecciones libres y limpias, ejército profesional, independencia de la justicia y separación de los poderes del Estado, libertades individuales sin restricciones, etc. Después de la rebelión del 11 de noviembre de 1960, la única vez que con fines democráticos se volvió a recurrir a la fuerza y la violencia, fue con la asonada del 22 de enero de 1967 que no llegó a tener categoría de levantamiento armado.

A partir de la fracasada rebelión de noviembre de 1960, todas las acciones armadas para tratar de derrocar a la dictadura somocista tuvieron carácter y propósitos revolucionarios, su objetivo no era tomar el poder para establecer la democracia sino para instaurar otra dictadura, revolucionaria y socialista como la de Cuba.

El expresidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, en su libro de historia titulado La lucha por el poder, el poder o la guerra, dedica apenas un párrafo de 63 palabras a la rebelión armada de noviembre de 1960, bajo el subtítulo “El cuartelazo en Jinotepe”. Por su parte, Humberto Belli la ignora por completo en su libro Buscando la tierra prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019.

Sin embargo, los historiadores sandinistas Chuno Blandón, Humberto Ortega y Mónica Baltodano, en sus libros Entre Sandino y Fonseca, La epopeya de la insurrección y Memorias de la lucha sandinista, respectivamente, narran con detalles la organización y las acciones del movimiento insurreccional del 11 de noviembre, y señalan las causas de su derrota, sobre todo por la inmensa superioridad de fuerza militar de la Guardia Nacional somocista. Pero omiten que el propósito del movimiento armado del 11 de noviembre era establecer la democracia, el enfoque de esos historiadores es que aquella gesta y todas las anteriores fueron antecedentes necesarios de la lucha armada que, a partir de 1963, organizó y libró el FSLN para derrocar violentamente al somocismo e instaurar la dictadura revolucionaria sandinista.

En la época de la rebelión del 11 de noviembre de 1960, casi todos los antisomocistas tenían la convicción de que solo mediante la lucha armada sería posible derrocar a la dictadura, ya fuesen rebeliones internas, invasiones o acciones guerrilleras en las montañas. Las condiciones políticas de entonces y los apoyos internacionales hacían viable, aunque no por eso fácil, esa forma de lucha.

Sesenta años después de la gesta del 11 de noviembre de 1960, es un deber moral honrar la memoria de aquellos héroes de la lucha por la libertad y la democracia. Fueron tantos que nos es imposible mencionar sus nombres, pero todos ellos viven y vivirán siempre en la memoria de un pueblo que no deja de luchar por su libertad y la democracia.

Editorial democracia Guardia Nacional Jinotepe archivo
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