La violencia vandálica en Estados Unidos

La campaña electoral de este año en Estados Unidos (EE.UU.) ha estado caracterizada por una enconada polarización entre los partidos Republicano y Demócrata, pero también por una oleada de acciones de violencia y vandalismo callejero.

Se dice que la violencia desbordada que ha sufrido y sigue sufriendo la población pacífica de EE.UU., ha sido causada por la muerte de algunos ciudadanos afroamericanos víctimas del abuso letal de la fuerza policial, pero también por la exclusión social y económica de mucha gente y el racismo que sigue latiendo en las entrañas de la sociedad estadounidense.

La violencia y los saqueos de comercios y edificios públicos, ataques a residencias particulares y destrucción de monumentos históricos y templos religiosos, se realizan bajo la cobertura de grandes manifestaciones de masas. De manera que se podría creer que son respaldadas por la mayoría de los estadounidenses.

Pero no es así. Una encuesta de Gallup ha revelado que el 73 por ciento del público no está de acuerdo con esas manifestaciones de violencia y opina que le hace más daño que bien a los mismos negros norteamericanos. Solo el 8 por ciento cree que la protesta violenta es justificada.

Es lo mismo que en todas partes donde están ocurriendo los estallidos de violencia y vandalismo que aparentemente son muy populares, ya sea Chile, Perú, Colombia o Costa Rica y algunas ciudades europeas. Por lo general esos actos antidemocráticos son instigados, organizados y ejecutados por una ínfima minoría, pero por su impacto mediático pareciera que la mayoría de la gente participa o por lo menos simpatiza con ellos.

Se conoce que en EE.UU. son los movimientos revolucionarios o de extrema izquierda los que organizan y desencadenan la violencia vandálica. Entre ellos sobresale Antifa, una asociación de personas radicalizadas que dicen promover la revolución en EE.UU. y usan la bandera rojo y negro que representa simbólicamente el comunismo y el anarquismo. Pero sobre todo se destaca Black Lives Matter (que traducido al español significa Las vidas de los negros son importantes), integrado por jóvenes afroamericanos de ambos sexos muy radicales y violentos. Sus dirigentes dicen que rechazan las viejas y moderadas formas de lucha de la población negra de EE.UU., que siempre estuvieron ligadas a la participación religiosa y a la honorabilidad individual y social.

No todos los seguidores de esos movimientos de acción violenta son comunistas, pero sus dirigentes no ocultan su simpatía hacia la doctrina leninista sobre la organización revolucionaria y la lucha por la toma del poder, que Lenin estableció en su libro ¿Qué hacer? con la frase combativa: “¡Dadnos una organización de revolucionarios y removeremos a Rusia desde sus cimientos”.

Eso significa que para tomar el poder los revolucionarios no necesitan grandes organizaciones de masas populares, sino de pequeños grupos de individuos muy bien preparados y dispuestos a todo para alcanzar sus fines. Fue la estrategia que usó el partido bolchevique de Lenin, que con solo mil hombres derrocó al gobierno democrático provisional de Alexander Kerenski y estableció la dictadura comunista soviética.

Para muchos esto es algo anacrónico, pero es obvio que hay quienes siguen creyéndolo y, peor aún, practicándolo.

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