Ya sea por la valoración del ojo humano o las frías computadoras, no hay dudas Nolan Arenado es una muralla en la tercera base y desde su aparición en las Grandes Ligas hace ocho temporadas, ha ganado cada año el Guante de Oro.
Arenado encabezó a todos los defensores de las Ligas Mayores con 15 carreras salvadas a la defensiva y está en persecución de los 10 guantes de oro en fila que ganó el jardinero Ichiro Suzuki iniciando una carrera.
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El tercera base de los Rockies está camino a meterse entre monstruos, el más grande de todos llamado Brook Robinson, un antesalista que conquistó 16 guantes de oro consecutivos de 1960 a 1975. Con 29 años de edad, tiene tiempo para hacerlo.
Los galardonados como mejores jugadores defensivos en cada posición fueron anunciados la noche del martes y este año generó muchas polémicas porque el resultado dependió totalmente de los programas de computadora, en vista que una temporada especial en la que los equipos solo enfrentaron a los conjuntos de su misma división, así que los mánager y técnicos no tenía criterio para votar por el trabajo defensivo de todos los jugadores de la liga.
En la lista de ganadores hay varios nombres que no son reconocidos, pero que gracias a su férrea defensa comenzarán a ser vistos con más respeto.
Uno de ellos es el inicialista de los Marineros, Evan White, quien ganó su primer “guante”, al liderar a los jugadores de su posición con siete carreras salvadas a la defensiva. En la Nacional, Antonhy Rizzo se llevó la distinción por cuarta vez en los últimos cinco años.
El venezolano César Hernández fue la elección en la segunda base de la joven liga, en su primer año con Cleveland, mientras que Kolten Wong, de San Luis, ganó por segunda temporada consecutiva.
JP Crawford, de los Marineros, entró al 2020 con un antecedente negativo (-9) en carreras salvadas durante los últimos tres años, pero tuvo un cambio radical con un +6, que de paso le dio el Guante de Oro en el campo corto. En la Liga Nacional, los honores fueron para Javier Báez por primera vez.
Arenado, el mejor de la Nacional, tuvo como compañía en el otro circuito a Isiah Kiner-Falefa, quien luego de ser un utility que incluso jugó la receptoría, esta campaña se hizo cargo del tercer costal de los Rangers y demostró un guante de primera clase.
Alex Gordon anunció su retiro, a pesar de sus 36 años de edad, y se va con su cuarto Guane de Oro en fila y octavo en total de su carrera con Kansas City. En el viejo circuito, Tyler O’Neill, de San Luis, líder en carreras salvadas con nueve en esta posición, se quedó con el premio.
Gordon se une a Roberto Clemente y Wes Parker, ambos en 1972, como ganadores del Guante de Oro en la última campaña de su carrera. En el caso de Clemente, murió el 31 de diciembre de 1972 en un trágico accidente aéreo mientras traía ayuda a los damnificados del terremoto de Managua.
El promocionado novato cubano Luis Robert, de los Medias Blancas, obtuvo el Guante de Oro en el jardín central de la Liga Americana, con +7 en jugadas por encima del promedio y ocho carreras salvadas, mientras que Trent Grishman, de San Diego, también lo ganó por primera vez.
Joey Gallo, un rudo bateador que es todo o nada (jonrón o ponche) en el plato, demostró que es fino con el guante al encabezar a todos los jardineros con 12 carreras salvadas, solo superado por Arenado en toda las Grandes Ligas, lo que es impresionante, así que con mucha justicia se lleva a casa su primera Guante de Oro.
En la Liga Nacional, el mejor jardinero derecho a la defensiva fue Mookie Betts, quien colecciona su quinto “guante” en fila.
El receptor venezolano de los Indios, Robert Pérez, sigue sobresaliendo con su gran defensa, alargando este año a 126 su racha de juegos sin errores, además que atrapó a nueve de 13 corredores que le salieron al robo, para su segundo Guante de Oro consecutivo. En la Nacional, Tucker Barnhart, de los Rojos, lo ganó por segunda vez.
El mejor lanzador defensivo es el zurdo de los Bravos, Max Fired, con cinco carreras salvadas, algo notable para alguien que juega una vez cada cinco días, mientras que en la Americana la distinción fue para Griffin Canning, de los Angelinos, también ganador por primera vez.