El jonrón que inspiró a los Dodgers en su último título de campeones

Kirk Gibson disparó un jonrón e inspiró a un equipo a conquistar la Serie Mundial a pesar de que teorícamente no tenían oportunidades

Aun cuando habían dejado el camino a los poderosos Mets de Nueva York en una Serie de Campeonato que se extendió a siete partidos, los Dodgers de Los Ángeles no recibieron ningún crédito de frente a la Serie Mundial.

Los Mets reunían a Darryl Strawberry, Kevin McReynolds, Gary Carter y Keith Hernández en el ataque, más Dwight Gooden, David Cone, Sid Fernández y Ron Darling en su staff, y solo dos años antes (1986), habían sido campeones.

Pero los Atléticos de José Canseco, Mark McGwire, Dave Henderson, Carney Lansford y Dave Parker, con Dave Stewart, Bob Welch, Storm Davis y Dennis Eckersley desde la colina, lucían muy grandes para estos modestos Dodgers de 1988.

Es más, un experto dijo en su vaticinio que los Atléticos se llevarían la serie en tres partidos, porque serían tan brutalmente aplastados que no tendrían ánimo para presentarse a un cuarto juego. Casi la pega, pero al revés.

Ante el asombro de todos, los Dodgers se impusieron 4-1 a los Atléticos, movidos quizá más por su carácter que por su talento y escribieron una de las páginas más gloriosas en la historia de las Series Mundiales del beisbol de Grandes Ligas.

Y todo comenzó un 15 de octubre de 1988, cuando en uno de las proezas más espectaculares, los Dodgers le sacaron del bolsillo un partido a los Atléticos con dos outs en el noveno inning en la batalla inicial de clásico de octubre.

Oakland estaba al frente 4-3 y Dennis Eckersley, en relevo de Stewart, había dominado a Mike Scioscia y Jeff Hamilton, pero le dio una base por bolas a Mike Davis y eso dio chance para que Kirk Gibson bateara.

Gibson estaba lesionado y no apareció en el line up. Tal vez ni jugaría la serie, pero fue traído a batear por Alejandro Peña y disparó uno de los jonrones más memorables de todos los tiempos.

Con cuenta de 3-2, Eckersley le soltó un slider que nunca llegó a las manos del receptor Ron Hassey. La bola voló de línea sobre el jardín derecho y la pizarra giró a 5-4 de una manera que nadie la anticipó.  Gibson comenzó a correr cogeando, en una imagen que perdura.

Aquel estacazo dio a los Dodgers algo más que dos carreras. Los inspiró. Les quitó cualquier duda en sí mismos y se le fueron encima a los Atléticos hasta ganarles 6-0 al día siguiente. Cayeron 2-1 en el tercer duelo, pero regresaron con dos éxitos 4-3 y 5-2.

Junto a Gibson, quien dio el batazo que hizo crecer al equipo, también brilló el veterano artillero Mickey Hatcher con promedio de .368, dos jonrones y cinco remolques y el lanzador Orel Hershiser (2-0 y 1.00), quien fue el Jiugador Más Valioso de la serie.

Ahora los Dodgers están adelante 3-2 en la serie ante Tampa. Han pasado 32 años desde que aquella coronación. ¿Podrán celebrar hoy o habrá séptimo partidos? Ya lo vamos a ver.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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