Este viernes Rosario Murillo, primera dama y vicepresidenta del país, dedicó parte de su monólogo de mediodía para insultar a quienes llamó «los poquititos, ínfimos, miserables, migajas» y posteriormente anunciar el programa de actividades previstas a realizar en diferentes partes del país durante el fin de semana.
Lo que caracterizó sus discursos esta semana fue el tono furibundo de Murillo y un nuevo repertorio de ofensas para los opositores y críticos al régimen. Todo en el contexto de la presión internacional por la Resolución emitida por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que pone el mes de mayo de 2021 como plazo final para que el régimen de Daniel Ortega reforme su sistema electoral, tomando en cuenta que seis meses después se celebrarían las elecciones presidenciales.
«Los seres humanos que habitamos en esta patria cristiana y solidaria, como hijos de Dios, repito y no me canso de decirlo, no somos delincuentes, no somos tibios, no somos forajidos, desalmados. Nunca las familias nicaragüenses hemos trancado el país. Nunca hemos impuesto obligaciones criminales a las familias nicaragüenses, nunca hemos servido al diablo (…) qué contraste por quienes no quieren concordia. Los poquititos, ínfimos, miserables, migajas. Qué contraste porque la mayoría queremos paz, queremos bien», manifestó Murillo.
Esta narrativa es la que Murillo y los fanáticos del régimen han repetido para referirse a los opositores que demandan justicia, democracia y libertad y que en 2018 se tomaron las calles y ante la represión estatal mantuvo tranques en diferentes partes del país como forma de doblegar al régimen. Ella ataca desde sus intervenciones, pero no se dirige directamente a los gobiernos, funcionarios y organizaciones internacionales que denuncian al régimen y cabildean para que se presione por el respeto a los derechos de los nicaragüenses.
Luego de sus ofensas y calificativos denigrantes, Murillo bajó un poco el tono agitado e informó que para este fin de semana se realizarán 4,523 actividades en diferentes partes del territorio nacional. Entre eventos deportivos, culturales, ferias, mercaditos campesinos, visitas a negocios y productores. «Tenemos más de 800 ferias de salud en todo el país y por supuesto la promoción del turismo familiar, la promoción de toda la actividad que se da cada fin de semana alrededor de nuestra fe. Cultos en la iglesia, misas, rezos», dijo una Murillo más jovial que en la otra parte del discurso.
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En cuanto a festivales, Murillo enumeró Pueblo Nuevo, Esteli; San Marcos y Santa Teresa, en Carazo; Nagarote, San Rafael del Norte, Masaya con su Toro Venado y los Agüizotes, ambas actividades que tradicionalmente se caracterizaban por ser un espacio de expresión del ingenio popular y la sátira contra la clase política del país o la crítica social desde sus personajes culturales.