El disidente del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), economista y sociólogo, Irving Larios Sánchez, de 62 años, no tiene miedo de opinar sobre temas políticos y cuestionar a la dictadura Ortega-Murillo desde cualquier escenario o plataforma virtual.
En medio de la crisis social y política que enfrentan los nicaragüenses, Larios considera que la solución es darle oportunidad de maniobra, participación y decisión a los movimientos sociales.
Para este crítico del régimen, el problema que enfrenta Nicaragua no solo es la dictadura, sino también el modelo económico y político que desde abril de 2018 se fracturó, pero que, según él, aún se sostiene. Está seguro que a los empresarios les interesa mantener el modelo que les facilitó Ortega, pero esta vez sin él.
«Prueba de ello es que grandes empresarios dieron declaraciones diciendo que sostienen conversaciones con el Gobierno, y que estos siguen siendo los grandes contribuyentes de la dictadura y esas recaudaciones de fondos son las que sostienen al dictador actualmente. Los empresarios siguen traicionando la lucha de miles de nicaragüenses que protestaron contra la dictadura», aseveró.
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«Habrá otro fraude electoral»
Larios considera que la oposición en Nicaragua caerá en una trampa electoral. Eso lo afirma porque según él habrá reformas electorales, pero serán «cosméticas», las que estarán avaladas por la Organización de Estados Americanos (OEA).
«Se está fraguando otro fraude electoral en alianza con los opositores del gran capital y la única mejora que podría haber es que haya una tercera fuerza, que puede salir de la Coalición Nacional y otra que van a formar los (del partido) CxL (Ciudadanos por la Libertad), que representan al gran capital. Ortega va a seguir en el poder porque no hay oposición. La única oposición que hay son los grupos pequeños de movimientos sociales, los movimientos feministas, el movimiento campesino, el movimiento estudiantil, el movimiento indígena y la salida democrática para mí sería que los movimientos sociales lideren, pero eso está todavía en disputa», señaló.
Para el disidente del FSLN, la recién formada Coalición Nacional está hecha a la medida de los empresarios, que mueven los hilos de sus intereses, a través de algunos partidos políticos. «La fuerza de abril está minada por los grandes poderes económicos. Los movimientos sociales deben convencer a la sociedad de que se debe cambiar el modelo actual», cuestionó.
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Dos visiones del sandinismo
Sobre la lucha sandinista contra la dictadura somocista, Larios indicó que había dos tipos de militantes: los que querían hacer la revolución para cambiar las estructuras injustas del somocismo y los que se pusieron de acuerdo con el gran capital. En este segundo grupo ubica a los Ortega.
«Los Ortega sí tenían un plan histórico con sus matices que pretende una dictadura dinástica, por eso ha habido disidencia en el Frente. Humberto Ortega se sale de esta visión por la presencia de la Chayo (Rosario Murillo, vicepresidenta designada por el Consejo Supremo Electoral)», considera.
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Por disentir con la cúpula del FSLN en 1987, Larios fue apresado y llevado a la hacienda Santa Anita, ubicada en Carretera Sur. Rompió relaciones con esa agrupación política en 1993.
Varios disidentes formaron el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), pero aclara que él no pertenece a este grupo político. Desde entonces se ha dedicado a criticar los abusos e injusticias del régimen, sobre todo usando las redes sociales, lo que le ha generado una serie de amenazas por parte de fanáticos de la dictadura y acoso institucional.