No soy médico, pero soy científico y tengo la experiencia de aplicar el método científico. Por ello presento algunas observaciones lógicas al tema de la pandemia que nos ha afectado, lo que llevamos del año 2020. Deseo recalcar que toda vida es importante y valiosa y, claro está, todo deceso es lamentable.
Pandemia: aparentemente, en 2009, la OMS modificó su definición. Eliminó el concepto de mortalidad significativamente alta y la dejó en una enfermedad de rápida transmisión en varios países.
Así se eliminó el elemento que conducía a definir la pandemia sobre una base numérica. Y sobre esto, vale la pena ver algunos números que se presentan en la página de Worldometer que lleva al pulso de los principales indicadores del mundo.
Números del mundo: al momento de escribir (10.10.2020: 6:18 pm), la población mundial es de 7,817,678,345 personas (7,800 millones). Los nacimientos durante este año alcanzan la cifra de 108,904,890.
Las muertes totales suman 45,721,000 durante el 2020. Las muertes por infecciones (sin Covid-19) alcanzan 10,091,062. Las muertes de niños menores de cinco años: 5,908,554. Los abortos superan los 33 millones solo durante este año. Las muertes por infecciones de HIV/Sida alcanzan 1,306,752 (1.3 millones). Otros datos del 2020: muertes por fumado: 3,885,943; muertes causadas por consumo de alcohol: 1,944,947; suicidios: 833,579 y muertes por accidentes de tránsito: 1,049,330.
Coronavirus: para el mismo momento y de la misma fuente, los casos por Sars-cov 2 en el mundo, son 34,448,734. El total de decesos es de 1,077,190 y la cantidad de recuperados es de 28,097,767, con 8,273,777 casos activos.
Si se asocian los datos globales del coronavirus con los datos de población mundial se encuentran datos interesantes.
Respecto a la población mundial, el porcentaje de personas infectadas es de 0.005 por ciento en 10 meses de propagación del virus en casi todos los países. La cantidad de decesos, respecto a la población mundial es de 0.0001 por ciento, mientras que el total de muertes, respecto al registro de personas infectadas es de 0.029 por ciento, es decir que de cada 350 personas que se contagian del Covid-19, muere una persona, aproximadamente.
Ante este dato, y las consecuencias en la salud mental de la población de muchos países y en la mayoría de las economías de los países, en particular los menos desarrollados, cabe hacerse el cuestionamiento científico si las medidas establecidas han sido correctamente proporcionales.
Algo que podría servir para construir una respuesta a esa interrogante es la observación de la curva acumulativa del crecimiento de infectados y decesos por Covid-19. Los datos muestran que el crecimiento es lineal desde principios del mes de abril, o sea que no ha sido exponencial, algo que pareciera debería ser el principal criterio para definir la pandemia.
Certidumbre: existen algunos elementos que hacen concluir la certidumbre de los datos analizados son relativamente bajos. El hecho de que no se conoce con precisión el total de casos de personas que han sido infectadas por el Covid-19, esto, por cuanto los datos de contagios parten, principalmente, de los resultados de los positivos de las pruebas realizadas. Estudios efectuados en países como España dan indicios de que la cantidad total de personas infectadas puede ser hasta 5 veces más que el dato de infectados con pruebas positivas, con lo cual el porcentaje de decesos puede ser mucho menor que el indicado (podría ser hasta un deceso por cada 1,000 o 1,500 contagiados).
Otro elemento de incertidumbre tiene que ver con los decesos atribuidos al Covid-19 no serían corroborados al 100 por ciento por medio de una autopsia u otros mecanismos de verificación. La carencia de este dato, de forma precisa, hace que exista la duda de si el total de decesos corresponde a este coronavirus o es más bien menor.
Casos por países: se utiliza como el indicador comparativo de porcentaje de decesos respecto al número de afectados, para 12 países de muestra: República Dominicana: 0.018; Guatemala: 0.034; Costa Rica: 0.012; Panamá: 0.021; USA: 0.028; India: 0.015; España: 0.037; Italia: 0.103; Alemania: 0.030; Uruguay: 0.022 y Taiwán: 0.013. Para el mundo es de 0.029.
La diferencia entre los países parece estar relacionada con una triada: a) E/Rp: Educación y Responsabilidad de la población,) Cr-SS: Capacidad de respuesta de los sistemas de salud y, c) R/Vp: Resiliencia y vulnerabilidad de la población.
La forma en cada país ha manejado esta triada ha determinado no solo los resultados del número de infectados y de decesos, sino también los efectos económicos. Los países que apostaron por la Educación y la Responsabilidad de la población, como Uruguay y Taiwán, no tuvieron efectos severos en la economía y han tenido resultados muy positivos respecto los indicadores clave. Por su parte, países que apostaron por un confinamiento severo de la población, como España e Italia, no han tenido resultados tan positivos como lo que apostaron por la Educación y la Responsabilidad de población.
Enseñanzas: da la impresión que se hace necesario definir con mayor precisión el concepto de pandemia. La Educación y la Responsabilidad de la población es muy importante para que los efectos económicos y otros impactos no sean tan severos. Las medidas más efectivas, como el uso de las mascarillas y el desarrollo de actividades en espacios abiertos o bien ventilados parece ser la clave. Medidas que se tomaron meses después de que se recomendaron por China, donde aparecieron los primeros casos.
La forma en que las autoridades de gobierno de muchos países y la gran mayoría de los medios de comunicación han atendido el tema ha carecido de un orden sistemático. Prácticamente se ha actuado como en una situación de pánico y terror, lo cual es lo menos recomendable. Hay muchas contradicciones.
La gran enseñanza que se ha aprendido es que este tipo de situación puede ser manejada usando como eje estratégico la educación y la responsabilidad de la población. Es vital para convivir y gestionar cualquier tipo de riesgo. Algo que no debemos olvidar.
El autor es licenciado en Geología, Universidad de Costa Rica. Doctor en Ciencias Naturales, Universidad de Stuttgart, Alemania. Excatedrático de Geología Ambiental y Sedimentaria de la Universidad de Costa Rica. Especialista en Geología Ambiental, Evaluación de Impacto Ambiental; presidente y gerente de la empresa Asesorías en Decisiones Ambientales Estratégicas: ADAE LTDA.Autor del Sistema Salveterra SA, www.SALVETERRA.life. Presidente y representante de la Asociación de Consultores Ambientales de Costa Rica (ACA Costa Rica).
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