El Consejo de la Unión Europea (UE) anunció este lunes 12 de octubre, que ha extendido por otro año el marco legal para seguir imponiendo sanciones al régimen dictatorial de Nicaragua. La UE dio a conocer esta decisión, un día después de que la dictadura recrudeció la represión policial y de turbas contra los grupos opositores que realizan actividades cívicas y pacíficas de organización política. En la jornada represiva del domingo 11 de octubre, la periodista Verónica Chávez, esposa del dirigente opositor cristiano y también periodista de profesión, Miguel Mora, tuvo que ser hospitalizada en sala de cuidados intensivos al ser víctima de una pedrada en la cabeza lanzada con intención homicida por un integrante de las turbas sandinistas.
Pero no fue por eso que la UE prorrogó el marco legal para dictar más sanciones a la dictadura de Nicaragua. La decisión ya estaba tomada y en todo caso aligerada por la Resolución que el Parlamento Europeo aprobó el jueves de la semana pasada, en la que pide al Consejo sancionar más drásticamente al régimen de Daniel Ortega a menos que dé pasos concretos y verificables hacia la celebración de elecciones justas y limpias en noviembre del próximo año.
También Estados Unidos (EE.UU.) y Canadá han sancionado a prominentes funcionarios de la dictadura de Nicaragua, y a empresas de su entramado de corrupción y enriquecimiento particular, inclusive a la Policía como institución y al comandante en jefe del Ejército en lo personal, no solo como castigo por las violaciones masivas a los derechos humanos sino también para presionar a Daniel Ortega a que cese la represión, restablezca las garantías constitucionales, respete los derechos humanos y permita que las próximas elecciones sean libres y transparentes.
Pero el dictador nicaragüense no da muestras de ceder, por el contrario, reacciona con más furia y odio contra la oposición democrática y la resistencia pacífica, como ocurrió el domingo pasado después de que conoció la Resolución del Parlamento Europeo.
Por cierto que esto no ocurre solo en Nicaragua. Irán, China, Corea del Norte, Cuba y otros países dominados por férreas dictaduras también han sido y son sancionados internacionalmente, con el mismo objetivo de obligarlos a respetar los derechos humanos y abrirse a la democracia, pero en muy pocos casos las sanciones han tenido resultados exitosos. Los expertos internacionales califican las sanciones como medidas intermedias entre las simples palabras y las acciones militares. Sin embargo, según el catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford, Adam Roberts: “Hay pocos casos en los que se pueda calificar las sanciones como exitosas, salvo cuando se combinan con otros factores”.
Es interesante advertir que los regímenes dictatoriales de derecha ceden con relativa facilidad a las sanciones internacionales, en cambio los dictadores de izquierda son más duros y recalcitrantes, pues por su ideología creen que cuando ellos toman el poder se termina la historia y están predestinados a detentarlo para siempre, hasta su muerte, y heredarlo a sus familiares y secuaces de partido.
Sin embargo, como aseguran algunos analistas las sanciones golpean duramente las finanzas de los dictadores —como es el caso de Ortega—; y además peor sería dejarlos hacer lo que quieran sin pagar ninguna consecuencia.