España en nuestra historia

Este 12 de octubre de 2020 se conmemora el 528 aniversario de la llegada por primera vez de los españoles a América, aunque en aquella lejana época este continente y sus territorios insulares eran desconocidos y no tenían ese nombre.

Decimos que se conmemora, no que se celebra, porque desde hace varios años dejó de ser una fiesta el aniversario de este trascendental acontecimiento histórico, que durante mucho tiempo fue llamado oficialmente Día de la Raza, o Día de la Hispanidad, y como tal se festejaba.

Primero en Venezuela, por decisión del extinto dictador socialista Hugo Chávez, desde el año 2002 el 12 de octubre se celebra como Día de la Resistencia Indígena, y 5 años después, en 2007, el también dictador socialista de Nicaragua Daniel Ortega, seguidor del chavismo venezolano igual que del castrismo cubano, cambió el nombre de la efeméride del 12 de octubre y le puso oficialmente Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular.

Pero más allá de las fobias y filias históricas por motivos ideológicos, la historia no se puede cambiar y el hecho objetivo e incontrovertible es que el 12 de octubre de 1492, la flota española de Cristóbal Colón descubrió o arribó por primera vez a este lugar del mundo que en 1507 se comenzó a llamar América. Así se le nombró en un mapamundi que ahora es conocido como “el Certificado de Nacimiento de América”, el cual se guarda en la Galería de Tesoros de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de América.

Ahora bien, este nuevo aniversario del descubrimiento o llegada de los españoles a América se conmemora no solo cuando Nicaragua y los demás países centroamericanos se aproximan al bicentenario de su independencia nacional. También se recuerda cuando ha habido y hay todavía una recia campaña internacional para hacer que la gente reniegue de las fechas, imágenes y recuerdos de los hechos históricos que se califican nefastos para las clases humildes. Tal es el caso del descubrimiento y la conquista española de América para los pueblos aborígenes o indígenas.

Sin embargo, si bien es cierto que con esa epopeya ocurrieron hechos funestos que son innegables, también el descubrimiento de América primero, y la conquista española después, fueron la causa de transformaciones de trascendencia histórica universal y reportaron invaluables beneficios para los pueblos nativoamericanos.

Aunque algunos en uso de su derecho a la libertad de pensamiento y expresión, opinan que a los pueblos nativos de América se les debió dejar que conservaran su modo de vida y cultura originales, y que se desarrollaran de manera natural, lo cierto es que la fusión con España y los españoles produjo cambios de poderosa significación positiva. Sobre todo por el aporte del idioma y la religión cristiana que habla y profesa la mayor parte de la gente de esta parte del mundo.

“Se llevaron todo, pero nos dejaron las palabras”, dijo el poeta comunista chileno Pablo Neruda en su obra autobiográfica Confieso que he vivido. Por su parte Mario Vargas Llosa ha dicho que “con la cultura y con la lengua españolas llegaron a nuestras costas muchas otras cosas… Llegó Grecia, Aristóteles y Platón; y Roma con sus juristas, el Renacimiento y valores que son lo mejor de esta cultura occidental de la cual es parte y protagonista el español: la libertad, los derechos humanos, y una conciencia moral que juzga nuestros actos”. Eso hay que reconocerlo y vale la pena celebrarlo, sin dudas de ninguna clase.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí