Pareciera que estamos en un acto de magia en donde el pasado un momento lo vemos y en otros momentos no lo vemos y eso es muy peligroso ya que podemos cometer los mismos errores.
El grito de abril a como se le conoce a las manifestaciones contra la dictadura decía: “SE VAN, SE VAN, SE VAN… Y NUNCA VOLVERÁN” entre muchos otros, pero en abril no se pedía elecciones.
Ahora parece que vamos a elecciones y sin condiciones ya que a los dictadores de turno no se les ve ni un ápice de querer realizar elecciones libres, justas, democráticas y transparentes, esa es la parte que ahora no lo vemos.
Pero es la parte que la oposición no quiere verlo, pero sí lo ve el ciudadano normal, el ciudadano que no está en ese muñeco deforme que se llama Coalición Nacional y es por ello que si no regresan al grito de abril no van a capturar la confianza del pueblo.
Pero qué deberíamos estar viendo a estas alturas de un gobierno que quisiera un cambio democrático en Nicaragua, entre otras cosas disposición al diálogo para revisar las reglas electorales, bajar la represión, la salida de reos políticos, el cierre de causas judiciales abiertas por asuntos políticos, el desarme de paramilitares, etc.
Pero qué vemos en estos momentos, obviamente todo lo contrario, un incremento de la represión, más condenados políticamente, amenazas con cadena perpetua, cero diálogo electoral, incremento de reos políticos, acoso a la empresa privada y más.
Qué nos puede decir eso: pues lo mas lógico es pensar que no están dispuestos a una apertura democrática, que no les importa las sanciones y mucho menos lo que piense y haga la oposición, mientras tengan a la Policía y al Ejército se sienten cómodos, mientras tengan a la empresa privada hostigada con la DGI, DGA y amenazados de cárcel piensan que nadie levantará la cabeza y probablemente tienen razón.
Al ver el actuar de la oposición y el gran capital de querer ver unas cosas y no ver otras me recuerda aquel cuento famoso que al final cuando les toque el turno a ellos de ser reprimidos no va a quedar nadie que levante su voz.
Pero aún es tiempo de rectificar, de perder el miedo, de sacrificarse y no politiquear, de volver a las calles, de hacer eventos como el preso 198.
Hay muchas cosas que hacer, pero hay que hacerlas, las consecuencias ya conocemos cuales son, pero me pregunto si en verdad tenemos el valor de hacerla o seguimos haciendo la misma política que nos ha llevado a equivocarnos siempre.
El autor es máster en Administración de Empresas de INCAE