Pocos kilómetros después de haber ingresado a territorio guatemalteco, un migrante hondureño murió al caer accidentalmente de un camión en marcha.
El director del Instituto Guatemalteco de Migración, Guillermo Díaz, dijo a periodistas que el hondureño falleció al ser arrollado cuando intentó subir a la plataforma de un camión en movimiento.
Desafían al Covid-19
Más de 3,000 hondureños ingresaron este jueves a Guatemala por una frontera terrestre, tras romper un cerco militar y con la intención de llegar a Estados Unidos a pie, en medio de la pandemia del Covid-19, tras salir de sus hogares. Medios locales reportan más de 5,000 en la caravana.
Los hondureños emprendieron el éxodo entre la noche del miércoles y la madrugada de este jueves para escapar de la pobreza y la violencia que azota al país centroamericano, reconocieron algunos integrantes del grupo.
Los migrantes salieron a pie de la terminal de buses de a San Pedro Sula, capital de Honduras.
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Miembros de la Cruz Roja Hondureña, que abastecían a los migrantes de documentos de orientación para la travesía y medicamentos básicos, aseguraron que contabilizaron unos 1,200 en un primer grupo y cerca de 2,000 en un segundo que partió horas después.
Se constató que todos avanzaban a pie por grupos a la orilla de la carretera hacia la frontera con Guatemala por la aduana de Corinto, por momentos bajo llovizna.
«Nosotros no le ponemos mente a eso de la pandemia, es en lo último que uno piensa. Queremos sacar adelante a la familia», dijo Jefrey Amaya, de 20 años, quien llegó a la terminal en un grupo de siete jóvenes desde la comunidad de El Negrito, departamento de Yoro, a unos 20 kilómetros de San Pedro Sula.
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Amaya dijo que atendió una convocatoria que vio en redes sociales divulgada por personas no identificadas.
«Vamos en busca del sueño americano, nadie nos detiene. Aquí o nos morimos de Covid-19 o nos morimos de hambre. Los gobiernos no hacen nada por generar empleo», sentenció Miguel Artiga, de 27 años, compañero de Amaya.
La expectativa de afluencia masiva ante la convocatoria era poca porque desde enero, cuando salieron alrededor de 2,000 en una caravana, personas desconocidas convocaron a otros éxodos, sin que tuvieran éxito.
Sin embargo, en esta ocasión, desde la tarde se fueron concentrando cientos de personas en la terminal de transporte, la mayoría muy jóvenes y muy pocas mujeres con hijos pequeños.
«Sabemos que (en el viaje) podemos perder, una mano, un pie o la vida. Uno va arriesgando todo y a saber si podremos pasar la frontera» de México hacia Estados Unidos, reconoció Amaya.
En busca del sueño americano
Desde octubre del 2018, una docena de caravanas de mil o más personas, y otra menores de cientos, han salido de San Pedro Sula, a chocar con el muro de militares y policías tendido por el presidente Donald Trump en la frontera con México.
Salvadoreños, guatemaltecos y mexicanos se han ido agregando en el camino hasta formar decenas de miles, la inmensa mayoría frustrados por las patrullas fronterizas, para después ser deportados a sus países de origen.
Según el gobierno de Juan Orlando Hernández, hasta el 27 de setiembre, habían sido deportados 31,022 hondureños, la mayoría desde México y Estados Unidos y los terceros de Guatemala.